La puesta en marcha del plan Renove también ha motivado un gran movimiento en el mercado de segunda mano de electrodomésticos. Según ha podido saber este diario, algunas de las personas que han comprado en tiendas que exigen la entrega del aparato viejo se han dirigido a chatarrerías y rastros para hacerse con uno y sacar algunos euros con la operación.
En varios de los rastros consultados sólo venden electrodomésticos a partir de 100 euros, pero, sin embargo, facilitan aparatos que ni siquiera funcionan por entre 20 y 30 euros. Suelen ser los que están arrinconados en el almacén. Eso sí, el comprador se debe hacer cargo del transporte. Con todo, le queda un margen más que considerable, lo que hace que haya gente que considere esta posibilidad. Y al vendedor también le beneficia: «Es un trasto menos que llevar a reciclar y encima le sacas unos euros».
«No les importa si funcionan o no. También hay quien los compra roñosos», aseguran en una chatarrería ubicada en la margen derecha. Ernesto trabaja como mozo de reparto de aparatos nuevos. «Últimamente no hago más que llevarme neveras y lavadoras viejísimas. Se nota que las han sacado de alguna chatarrería», asegura. También hay quien recurre a familiares o conocidos para salir del paso como sea.
Otros, en cambio, tienen la idea de dirigirse a los garbigunes o lugares de reciclaje. De esta forma, tratan de aprovecharse de la buena fe de los operarios de los diversos centros de recogida de material y se aseguran, en algunos casos, cantidades económicas superiores a 200 euros. Todo vale para acogerse a una subvención a fondo perdido.