La mayor parte de los inquilinos que ocupan las viviendas del Edificio Santiago son «turistas» o «trabajadores de grandes empresas que se ven obligados a pasar una larga temporada en la capital vizcaína y prefieren alojarse en un apartamento turístico en lugar de hacerlo en un hotel». Hasta aquí todo normal.
Lo «curioso del tema» es que entre los últimos huéspedes se encuentran varias familias de la propia capital vizcaína. «Se vinieron aquí porque estaban de reformas en su casa y no les quedó más remedio que marcharse de la vivienda por una temporada. Nos llamó la atención porque la verdad es que no habíamos reparado en ese perfil de cliente», explica Tomás Sanchez, uno de los promotores del negocio.