El fiscal ha decidido mantener la petición de 24 años de cárcel para el vecino de Portugalete Gabriel G.C., autor confeso de la muerte del taxista Miguel Macías Ocaña en Castro Urdiales, al que asestó 18 puñaladas. El ministerio público, que rechaza la atenuante de drogadicción, le atribuye un delito de robo con violencia y otro de asesinato con alevosía porque «su intención fue matarle de un modo totalmente sorpresivo, sin posibilidad de defensa para la víctima».
La tercera jornada del juicio en la Audiencia Provincial de Cantabria se inició ayer con una declaración por videoconferencia de agentes de la Guardia Civil del Departamento de Criminalística, quienes confirmaron que el billete con que pagó el procesado en el bar 'Paréntesis' de Castro Urdiales cuando jugaba a las tragaperras tras haberle matado tenía «sangre del taxista», al igual que el arma homicida. Según detallaron, en el lavabo del citado establecimiento se encontró papel higiénico con «sangre y restos de mucosidad» del agresor.
Los forenses explicaron que el examen que se realizó al acusado al día siguiente a la agresión prueba solamente que éste había ingerido cocaína y alcohol «con diez horas de anterioridad», y que, en cualquier caso, en unas dosis que producían una «leve afectación» de sus actos.
El jurado popular deberá dictaminar ahora la inocencia o culpabilidad de Gabriel G.C., y dilucidar si se trató de un delito de homicidio -tal y como sostiene la defensa- o de asesinato, como mantiene el fiscal.