Metro Bilbao ha encargado al fabricante del material móvil, la empresa vasca CAF, que analice el sistema de cierre de puertas después de conocer que el pasado 26 de enero, una de ellas se abrió en pleno recorrido. Un portavoz oficial de la compañía confirmó que la puerta se encontraba fuera de servicio y supuestamente bloqueada para que nadie entrara o saliera por ella -una pegatina advertía de la situación-. La casualidad quiso que una joven que se dirigía al campus de la UPV de Sarriko se apoyara en la puerta, ajena a cualquier contratiempo. «Iba con los cascos puestos y no me di cuenta de lo que ocurría hasta que vi varias manos a mi alrededor», recuerda. Eran las 9.50 horas y el metro corría por las vías entre San Mamés y Deusto. «Cuando me di la vuelta -detalla- me quedé en estado de shock al comprobar que la puerta se había abierto».
Según el testimonio de esta joven, las correderas de acceso «no se separaron del todo, pero sí lo suficiente como para caerse por el hueco una persona». Una vez parado el tren en la estación de Deusto, varios pasajeros consiguieron cerrar la puerta tras empujar de los dos extremos. La unidad emprendió de nuevo la marcha hacia Sarriko y se volvió a repetir el peligroso incidente, aunque en esta ocasión los viajeros estaban en alerta. «Decidí marcharme porque estaba histérica. Cuando subía en el ascensor, vi cómo la chica que me ayudó fue a avisar a los conductores y luego éstos fueron corriendo para comprobar qué pasaba con la puerta», asegura Silvia B., vecina de Bilbao.
El suceso, calificado de «grave» por los propios responsables del suburbano, ha desembocado en una inspección inmediata del sistema de apertura y cierre de puertas utilizado en las 37 unidades en servicio. «Los hechos se están investigando. Desde el primer momento, cuando tuvimos constancia de lo sucedido, activamos el protocolo interno sobre medidas de seguridad», detallaron fuentes de Metro Bilbao. En un principio, estas medidas se tradujeron en la retirada de la unidad defectuosa para su revisión. La dirección de la empresa ha solicitado a CAF que investigue lo ocurrido y determine sus causas para que «no se vuelvan a repetir este tipo de situaciones».
En sus más de once años en servicio, éste es el «primer incidente» de estas características registrado en un convoy del suburbano. Hasta la fecha, explicaron, los problemas sufridos con las puertas han sido «mínimos y nada tienen que ver con el percance del día 26. Tal es así, que aunque un viajero decida pulsar el botón de apertura en pleno recorrido, éstas no se abren. Para ello, el tren debe estar parado y el conductor tiene que activar el sistema. Asimismo, la unidad no se pone en marcha hasta que el maquinista observa que todas las puertas están cerradas. Sin embargo, aquel día, «el sistema 'no leía' que había un problema».
Banco de pruebas
Después de conocer los hechos, el responsable del servicio de atención al público se puso en contacto con la joven -la localizaron tras conocer su nombre y comprobar que es usuaria habitual del metro- para pedirle disculpas personalmente e intentar conocer de primera mano «todos los detalles» de lo sucedido. Lo que sí dejaron claro es que nunca han dudado de la versión de la chica.
Ahora, la empresa fabricante del material ferroviario someterá a la unidad a una serie de hipotéticas situaciones de riesgo para detectar posibles fallos. «Lo que se hace, 'a grosso modo', es provocar errores en el sistema de cierre de las puertas para comprobar si existe alguna pieza defectuosa o si se puede perfeccionar el actual sistema», recalcaron fuentes del suburbano.
En la actualidad, la seguridad es el capítulo al que más atención dedican los responsables del metro y en el que gastan la mayor partida presupuestaria. De hecho, es el argumento principal para no adelantar la apertura del suburbano a las cinco de la mañana. Todos los días, los técnicos elaboran un informe de incidencias de las unidades para detectar posibles fallos. Además, cada vagón se revisa a diario.
Los datos revelan que cada una de las 24 puertas que tiene una unidad se abren una media de 500 veces al día durante las 700 circulaciones que realizan los 30 convoyes del suburbano. «La posibilidad de que ocurra un incidente de este tipo es de una entre un millón», recalcan desde la compañía. La mejor prueba de ello, se justifican, es que en once años no ha ocurrido algo similar. «Ante la pregunta de que si es seguro viajar en metro, no cabe la menor duda. Sí, lo es», zanjan.