La Asociación de Vecinos de Andra Mari ha vuelto a mostrar su hartazgo por la polémica desatada en torno a la construcción de 8.300 pisos en la localidad. Los residentes afectados, que rechazan de plano el proyecto, se constituirán en plataforma electoral si los contactos que planean mantener con todos los partidos no satisfacen sus reclamaciones.
El lunes, el consejero de Vivienda, Javier Madrazo, defendió la necesidad de levantar los más 8.300 pisos previstos. Iñaki Urkiza, edil de EB y concejal de planeamiento urbanístico de Getxo, había abogado por reducir el número de viviendas. Días antes, Imanol Landa, candidato del PNV en los comicios de mayo y actual teniente de alcalde, retiraba su apoyo al proyecto.
Los afectados mostraron su desconfianza y consideraron que este cruce de posiciones es «claramente electoralista», según el portavoz de la Asociación de Vecinos de Andra Mari, Javier Iturregui. «Landa dice que hay que atenerse al PTP (Plan Territorial Parcial), así que seguimos hablando de números y no de necesidades». Los residentes anunciaron el inicio de una ronda de contactos con todos los partidos. «Si después de conocer los planteamientos de cada uno comprobamos que nadie representa nuestros intereses, crearemos la plataforma», anunció Iturregui. El portavoz adelantó que a la iniciativa podrían sumarse la agrupación Antena no-Getxo y las asociaciones de vecinos de Romo, del Puerto Viejo y del barrio de Villamonte, todas envueltas en distintos conflictos con el Ayuntamiento.
El concejal de Planeamiento Urbanístico, Iñaki Urkiza, reiteró ayer la intención de su partido de reducir el número de pisos libres que contempla el plan de expansión urbanística, en clara contradicción con su jefe de filas. Según Urkiza, el consejero Madrazo basó su defensa del proyecto inicial «en el estudio técnico que existe y que establece la necesidad de construir 8.300 viviendas». Sin embargo, explicó que «estamos trabajando en nuevos estudios». Urkiza recalcó que «mis condiciones y las de Madrazo para realizar este proyecto son que se respeten las 5.500 viviendas de VPO. El único proyecto que hay es el nuestro. Los demás no tienen propuesta, así que todo es demagogia», concluyó.
EA, tercer integrante del equipo de gobierno local, también se desvinculó ayer del proyecto de Andra Mari. Su portavoz, Fernando Burzako, concejal de Medio Ambiente, recordó que «desde nuestro departamento planteamos por escrito la necesidad de realizar un estudio de impacto ambiental y de sostenibilidad, ya que la construcción de 8.000 viviendas nos parece excesiva». Burzako se mostró satisfecho por la respuesta social que ha encontrado el proyecto, al que calificó como una «desmesura» urbanística.
«Esto es un circo»
Por su parte, el PP estudia proponer al equipo de gobierno «la creación de algún tipo de foro en el que cada uno plantee su propuesta, porque esto se ha convertido en un circo en el que se está engañando a los vecinos». El PSE calificó la situación de «rocambolesca» y reclamó la elaboración de «estudios serios» en los que basar los cálculos de vivienda.
En cuanto a Aralar, que acudirá a las próximas elecciones en coalición con EB, cree necesaria una «corrección de la orientación inicial del proyecto», según comentó su portavoz Fernando Hevia. «En las alegaciones que presentamos al proyecto planteamos dos criterios: que se mantenga un paquete de vivienda pública que ronde las 5.000 viviendas y que 126 hectáreas de las 250 totales no se contruyan», explicó.