La 'Supersur' está a punto de saltar de los planos al terreno. La sociedad foral Interbiak cumplió ayer el trámite definitivo para iniciar la construcción de la autopista alternativa a la A-8 el próximo mes de mayo, como broche de la legislatura. Ha adjudicado los cuatro tramos con túneles, desde Trapagaran hasta Bilbao, a otros tantos grupos de empresas por casi 408 millones de euros, 67.885 millones de las antiguas pesetas. Esto es sólo una parte de la que será la mayor inversión de la historia de la Diputación, ya que la primera fase del proyecto, que incluye seis tramos más a cielo abierto, superará los 650 millones.
La autopista alternativa a la A-8 marcará un antes y un después en las obras públicas de Vizcaya. No sólo por su presupuesto, sino por su complejidad técnica y, porque, en un territorio saturado, está llamada a ser la última gran carretera. Ante un reto de esta envergadura, la Diputación no quiere arriesgarse a acumular retrasos. Por ello ha optado por contratos a precio cerrado, una fórmula hasta ahora inédita en la adjudicación de infraestructuras.
De esta forma, las empresas se comprometen a respetar el plazo y el presupuesto marcados en el contrato frente a posibles imprevistos, siempre dentro de unos límites de comportamiento de la roca. Las cuatro obras que se han puesto en marcha durarán lo mismo, 32 meses. Después habrá nuevos contratos para equipar los túneles con sofisticados sistemas de seguridad. Los tramos a cielo abierto, que garantizan las conexiones con la A-8 y el corredor del Cadagua, empezarán a construirse más tarde que los que van soterrados. El objetivo es abrir todo el trazado, desde los enlaces de Ortuella y Santurtzi hasta el barrio bilbaíno de Buia, en 2011.
Interbiak ha adjudicado las obras de los cuatro tramos con una rebaja del 4% sobre el precio base, que pasa desapercibida en tan elevados importes. El más caro es el de Trapagaran-Gorostiza, que costará 117,3 millones. Las empresas Murias, Pavisa y Otaduy construirán esta carretera de 3,5 kilómetros con los primeros túneles del trazado: los de Argalario y los de Mesperuza.
La UTE formada por Tecsa, Fonorte, Altuna y Uria y Hnos. Elortegi acometerá el tramo Gorostiza-Cadagua, que incluye el viaducto sin pilares diseñado por Javier Manterola para salvar el embalse de El Regato, el punto más sensible del recorrido. También unos túneles de casi dos kilómetros, los de Santa Agueda.
El trazado entre Cadagua y El Peñascal tampoco será sencillo. La 'Supersur' entrará en Bilbao a través de los túneles de Arraiz, los más largos de la autopista con 2,2 kilómetros. Las obras las llevará a cabo otro grupo empresarial (Uribe, Viuda de Sainz, Ceprenor, Cantábricas y Obras Subterráneas). El último tramo, entre Peñascal y Larraskitu, se ha adjudicado a Urazca, Mariezcurrena, Nortunel y Olarra. Los túneles de Larraskitu, con 885 metros, son los más cortos del recorrido.