La caída de una parte del muelle de Atxuri hizo saltar las alarmas el martes en Bilbao. Pasaban pocos minutos de la media tarde cuando algunas de las piedras empezaron a desprenderse del muro ubicado en la trasera de la estación de Euskotren hasta caer en la ría. El incidente, si bien no afectó a la circulación del personal ni a la parada del tranvía, obligó a cercar la zona ante la posibilidad de que pudiesen producirse nuevos desplomes.
El último desprendimiento de estas características se produjo en julio de hace tres años a la altura de Uribitarte. En aquella ocasión fueron varias personas que paseaban por la zona las que escucharon un ruido bajo sus pies y alertaron a la Policía Municipal sobre lo ocurrido. El desgaste afectó a una docena de pilares y vigas. Fuentes del Ayuntamiento aseguraron ayer que el episodio de Atxuri «no ha sido de tal magnitud» y revelaron que se han iniciado los estudios técnicos pertinentes para arreglar el agujero. «Es una zona muy desgastada. Todos los muelles están en proceso de rehabilitación, pero todavía no se ha podido llegar a cada uno de los puntos», reconocieron.
La vejez del muelle, unida a la presión de las mareas fueron las causas del hundimiento, que afectó a una pequeña parte del muro. El desplome se produjo de forma escalonada. Las primeras piedras en ceder arrastraron al resto debido al movimiento de tierra. Como consecuencia se dibujó un socavón a modo de «cueva» que no afectó a la parte alta del muelle. Desde el Consistorio apostaron por la colaboración entre el área de Obras y Servicios y el departamento de Costas de cara a solucionar el problema «lo antes posible».