Lunes, 19 de marzo de 2007
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Estrategias y recursos
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El consejero de Educación ha adornado su propuesta de implantación de un único modelo lingüístico que sustituya a los actuales, con un sugerente discurso en el que no faltó una alusión a la distinta situación sociolingüística de Ataun y Barakaldo. El ejemplo puede ser válido para aclarar la discusión en tres aspectos básicos de este debate: los objetivos, las estrategias y los recursos.

Debiéramos estar de acuerdo en intentar que todas las personas que viven en Euskadi alcancen una competencia 'real' suficiente en las dos lenguas oficiales, pero debiéramos compartir igualmente la percepción de las diferentes situaciones existentes. Y, al igual que no es lo mismo transitar por las suaves laderas de los montes que rodean Barakaldo que 'tirarse al monte' en Ataun, tampoco es lo mismo intentar «'aprehender'» el euskara en uno u otro sitio.

Va Campos más allá y señala que el objetivo de la ley de 1982 «no es normalizar el conocimiento del euskara, sino normalizar su uso». Sin embargo, yerra si arroja esa responsabilidad al sistema educativo. La escuela, entre otros fines, debe capacitar para adquirir un sólido conocimiento del euskara, promover una actitud positiva hacia esta lengua y su utilización, pero no puede alterar, por mucho que se empeñen algunos, los usos lingüísticos cotidianos de los ciudadanos de este país.

En cuanto a las estrategias, mejor reflexionar en profundidad y desdeñar valoraciones que señalan tan insistente como superficialmente que «el modelo D es el que más euskalduniza». Los estudios señalan que se obtienen mejores resultados en las dos lenguas en la medida en que el nivel socioeconómico es más alto, el entorno sociocultural más rico y el ambiente familiar, bilingüe. Las estrategias no van a mejorar porque incremente la exigencia, sino porque se reconsidere la situación en que se produce el proceso de aprendizaje.

Posiblemente, el consejero conoce bien esa realidad mayoritaria en Euskadi cuya lengua materna es el castellano. Por eso, resulta impropio que desprecie las opciones que tengan en cuenta la misma. Las estrategias para lograr un acuerdo debieran establecer que ninguna de las dos lenguas oficiales quede reducida a la condición de asignatura, pero sin condicionar, de entrada, la posibilidad de acuerdo a aquellos que acepten que el objetivo al final de la Secundaria obligatoria es el B2, como ya ha hecho Campos

A la hora evaluar, el consejero propone que el Instituto Vasco de Evaluación realice «el mismo día y a la misma hora» la prueba correspondiente a B1 ( inglés) o B2 ( castellano- euskara) a todos los escolares. Ya no se trataría, como hasta ahora, de procurar información relevante, sino de realizar una evaluación ajena a los centros. Sería difícil con la legalidad actual que se arrebatara esta responsabilidad al equipo docente y eliminara el derecho de evaluación continua del que disfruta el alumnado para que se lo jugase a una prueba. Pero la simple existencia de un sistema de reválidas lingüísticas de este tipo es de alto riesgo. Desde el punto de vista académico, los cursos pueden acabar convirtiéndose en cursos preparatorios de las pruebas. Es decir, la forma de trabajo que impone la prueba de selectividad en 2º curso de Bachillerato se puede trasladar a 4º y 6º de primaria y 2º y 4º de la ESO. Con el riesgo añadido de que las valoraciones sean utilizadas como herramienta de agravio en la 'sana' competencia entre los centros. Hemos visto recientemente la utilización interesada de las estadísticas y el obsceno marketing en plena campaña de matriculación de algunos para afirmar las ventajas de unos centros sobre otros.

El consejero no debe obsesionarse con referencias de B1 o B2 pensadas para el aprendizaje de un idioma extranjero en personas adultas, sino adecuar los decretos que establecen las «enseñanzas mínimas» que el alumnado debe superar, y todo centro respetar en el desarrollo de su diseño curricular. Para esa necesidad, imperiosa desde la aprobación de la LOE, hemos perdido mucho tiempo, energías y recursos con las martingalas en torno al Currículo Vasco. Para todo ello, no hace falta una «ley marco de aprendizaje de las lenguas» que, por cierto, no está comprometida ni en el propio programa de gobierno para esta legislatura, sino los currículos y los proyectos lingüísticos de cada centro, que no es poco.

Si de Barakaldo el consejero extrae una consecuencia, de Ataun puede extraer otra. La principal figura de esta localidad del Goierri guipuzcoano, el sacerdote y antropólogo José Miguel de Barandiarán, destacó por recuperar la tradición mitológica vasca, pero también se hizo un nombre por saber diferenciar el sueño de la realidad.

 
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