Domingo, 18 de marzo de 2007
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SOCIEDAD

FCO. JAVIER CAMPUZANO, DIRECTOR DEL HOTEL DOMINE
«Diana Ross no quería que se la mirase a la cara»
«Sofía Loren me pareció mucho más estrella que los Stones»
«Diana Ross no quería que se la mirase a la cara»
ANFITRIÓN. Campuzano, en la azotea del Domine./ BORJA AGUDO
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«El Gran Hotel Domine Bilbao abrió sus puertas cinco años después, en 2002, y nos hemos convertido en una prolongación del Guggenheim», explica su director general, Francisco Javier Campuzano, que también está al frente del otro hotel Silken de la ciudad, el Indautxu.

«La gente entra, hace unos pocos 'clicks', y se marcha con la cámara al museo». Pero muchos de estos fotógrafos no buscan inmortalizar los diseños de Mariscal, sino algún rostro famoso. «En los últimos tres años, afortunada o desafortunadamente, lo más granado que ha visitado Bilbao se ha hospedado con nosotros».

Su recuerdo más especial es para Sofía Loren, «una mujer espléndida y bellísima, me pareció mucho más estrella que los Stones o Diana Ross». Precisamente la cantante de las Supremes es la que peor sensación le dejó. «No podíamos mirarla a la cara, exigencias de su representante, y cuando la conocí era pequeñita, delgadísima y parecía medio alcoholizada -recuerda-. Eso sí, cuando subió al escenario se convirtió en la estrella que todos conocemos desde niños».

Y es que por lo general hay gran diferencia entre la persona y el personaje. «La mayoría son buenos chicos, aquí se hospeda el Real Madrid y hay mucho de mito sobre su vida nocturna. Tuvimos a los Guns'n'Roses, que llegaron precedidos de un gran escándalo y son de lo más amables. Es cierto que se subieron a la azotea y amenazaron con saltar, pero eso es parte del 'show'».

Un rumor que el hotelero sí confirma es el de las excentricidades de las celebridades. «Algunos músicos reservan toda una planta, 25 habitaciones a 200 euros..., 5.000 por una noche. Otros quieren muchísimas toallas, no sé para qué, o piden que retiremos los cuadros de la habitación. Mariscal es un provocador y algunos son eróticos», matiza.

Excesos que en alguna ocasión han acabado por destrozar la habitación. «Una apareció con las paredes llenas de círculos concéntricos pintados a boli. Se lo cargamos a la visa del cliente y nunca nos dio una explicación». Gastos desorbitados que en su mayoría pertenecen a clientes anónimos. «Reservan una suite por fax, llegan en sus avionetas privadas y piden una limusina».

 
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