El viento soplaba con fuerza en Abandoibarra a la hora en la que acudían los invitados a la colocación de la primera piedra de la Torre Iberdrola. «Que los vientos sean propicios para la empresa y para Bilbao», pidió el alcalde, Iñaki Azkuna. El conductor del acto, Julio Ibarra, solicitó, a su vez, que esos vientos fuesen más llevaderos que los que estaban azotando la carpa en la que se reunían en ese instante cuatrocientos invitados de la sociedad vasca. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, también se refirió al dios Eolo con una cita de Shakespeare, «al que está en las alturas le apoyan los vientos. Hoy, con este ventarrón, puede decirse que es un buen día para producir energía». Ayer nadie estaba en las alturas, ya que sólo se colocaba la primera piedra de un edificio que será emblemático para la villa. Está previsto que para mediados de 2011, tal y como señaló Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, la torre, que medirá 165 metros, estará erguida. Desde el último piso podrá verse El Abra. José Luis Bilbao, diputado general, dio las gracias a Galán por seguir apostando por quedarse en la ciudad donde nació Iberdrola.
Con esta actuación en Abandoibarra se cerrará el círculo que se inició en la época en que a Bilbao se le llamaba la ciudad de las maquetas. La torre es la guinda de un pastel que ha cambiado a la villa de manera radical. En el cóctel estuvieron José Ignacio Berroeta, Federico San Sebastián, José María Bergareche, vicepresidente y consejero delegado de Vocento; Pepe Sáinz Armada, Pedro Velasco, Alfonso Menoyo, Xabier Viteri, José Luis San Pedro, Javier Zalbidea, Teresa Infante, presidenta de Unicef en el País Vasco; Javier Chávarri, Enrique Amezua, director de la Escuela de Ingenieros; Jaime Oráa, rector de la Universidad de Deusto; Iñaki Goirizelaia, vicerrector de la UPV; Josu Zabala, rector de la Universidad de Mondragón; Ignacio Echeberría, presidente de la Cámara de Comercio; Pilar Aresti, Cecilio Gerrikabeitia, presidente de la Sociedad Coral, cuyos integrantes cantaron el 'Agur Jaunak'.
También se acercaron Izaskun Bilbao, presidenta del Parlamento vasco; Paulino Luesma, delegado del Gobierno en Euskadi; Miguel Ángel Fernández, subdelegado en Vizcaya; José Luis Sabas, Ibon Areso, Isabel Sánchez Robles, María Asís Fernández, Patxi López, Begoña Gil, Txema Oleaga, Mariví Riol, Eider Gardiazabal, Leopoldo Barreda, Antonio Basagoiti, Beatriz Marcos, Pilar Aresti, Jon Aritz Bengoetxea y los diputados Ricardo Barainka y José María Iruarrizaga. Acudieron José Guillermo Zubía, secretario general de Confebask, Txema Vázquez Eguskiza, presidente de Cebek, José Domingo Ampuero, Luis Díaz de Lezana, César Caicoya, Fernando Querejeta, Agustín Garmendia, Juan Mari Sáenz de Buruaga, Jon Mancisidor, Guillermo Ibáñez, Patxi Garay, director del Museo Marítimo; Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes, y Amaia Basterretxea, directora del Museo Vasco.
El vicario para la Diócesis de Bilbao, José Luis Atxotegi, bendijo el evento. Las autoridades, tras la bendición, metieron en una urna varias monedas, los periódicos del día y un pergamino, para acto seguido sellar con cemento el agujero en el que iba la primera piedra de la torre. Allí estaban Álvaro Videgain, presidente del Círculo de Empresarios; Federico Lipperheide, presidente de la Academia Vasca de Gastronomía; Xabier Jon Davalillo, presidente del Lagun Aro; José Antonio Ardanza, Alberto García Erauzkin, Ángel Iglesias, Paco Allende, Carlos Gorria, Juan Mari Atutxa, nuevo consejero de Bahía de Bizkaia Gas, Nicolás Gaminde, Ángel Nieva, director general de Bilbao Ría 2000; Alfonso Martínez Cearra, director general de Bilbao Metrópoli 30; Kepa Badiola, Javier Montoya, Javier Ormazabal, Juan Carlos Rebollo, Itxaso Elorduy, Joseba Villate, Isabel Angulo, encargada del protocolo, Mauro Valdivielso, Adolfo Marón, Pedro Zayas y los cónsules Giorgio Baravalle, Derek Doyle, Sylvie Lagneaux, Luis Cañada y Herman Díez del Sel.