Viernes, 30 de marzo de 2007
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CULTURA

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El viaje de los cineastas vascos a Nueva York no logra cerrar ningún acuerdo
Los productores lamentan que los únicos contactos con la industria de EE UU se habían pactado de antemano
El viaje de los cineastas vascos a Nueva York no logra cerrar ningún acuerdo
El director Koldo Serra.
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Rodar una película en inglés era «una bilbainada», recordaba el realizador getxotarra Koldo Serra, pero el miércoles, mientras presentaba 'Bosque de sombras' en los cines Tribeca, propiedad de Robert de Niro, se dio cuenta de que «la verdadera bilbainada es venir a presentarla a Nueva York».

Y así, precedido del corto '7.35 de la mañana', del cántabro Nacho Vigalondo, en el que Serra fue asistente de director, el trabajo de los dos amigos se elevaba de forma casi cósmica para inaugurar esta muestra de cine vasco en la Gran Manzana. El Basque Film and Media Arts Festival trae a Nueva York lo mejor del cine firmado por directores vascos en los últimos años -'El día de la Bestia', 'Airbag', 'Obaba' y 'La pelota vasca'-, junto con un buen paquete de estrenos.

Lo de la 'bilbainada' tenía difícil traducción, pero afortunadamente para la traductora los españoles dominaban la sala. Una situación que no hacía tan feliz a los productores vascos que acompañan a la comitiva de directores y miembros del Gobierno, en una visita financiada por el Ayuntamiento de Bilbao y el Gobierno Vasco, entre otros. Un presupuesto de 250.000 euros que servirá para sufragar el desplazamiento de los 36 miembros de la comitiva, que se aloja en el Tribeca Grand Hotel, a 400 dólares la noche.

Más de uno se quejaba de que los únicos contactos que tenían agendados son los que ya se habían traído de casa, por lo que la expectativa de que este encuentro sirviera para ponerles en contacto con la industria cinematográfica de Estados Unidos se había disipado. Los cineastas vascos tenían ayer la oportunidad de dar una clase magistral de cine a los alumnos del New York Film Academy, pero sería difícil que de ello saliesen alianzas de futuro.

Para quien la visita a Nueva York podía ser la oportunidad de poner caras a contactos importantes era Txema Muñoz, que desde el programa Kimuak ha puesto dos cortos vascos en los Oscar y arrancado 800 galardones internaciones en siete años. Muñoz es el hombre que en solitario ha hecho circular los cortos del programa por todos los festivales del mundo, haciendo malabarismos para mover la misma copia por los cinco continentes. Estados Unidos era hasta hace dos años un terreno vetado. «No nos presentábamos a ninguno porque en todos te obligaban a pagar un 'fee' (cuota) y no tenemos dinero para eso».

A partir de la nominación de Nacho Vigalondo en 2005 y ahora la de Borja Cobeaga son los festivales los que les llaman en busca de candidatos e incluso ofrecen eliminar la cuota. Así se ha pasado de no participar en ningún festival estadounidense hace tres años, a estar presente en medio centenar. Muñoz, que nunca ha visitado la ciudad, espera que esta sea su oportunidad para establecer relaciones personales con esos festivales en los que aspira colocar a los jóvenes directores vascos.

 
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