Martes, 3 de abril de 2007
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VIZCAYA

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«Por fin tengo casa»
El Ayuntamiento de Bilbao entregó ayer 130 nuevas viviendas de alquiler en Otxarkoaga
«Por fin tengo casa»
INMA estuvo acompañada por sus hijos, sus sobrinos y su cuñado.
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De estreno. El Ayuntamiento de Bilbao entregó ayer las llaves de 130 pisos en régimen de alquiler protegido en el barrio de Otxarkoaga y los nuevos inquilinos lo celebraron como si les hubiese tocado la lotería. «Cuando me enteré, no me lo podía creer. Al principio me dio un poco de pena, pero después pensé: ¿Qué narices, por fin se va de casa!», bromeaba una de las numerosísimas madres presentes en la protocolaria entrega de llaves, presidida por el alcalde de Bilbao.

La urbanización, ubicada en la calle La Fraternidad, está formada por dos edificios de nueva construcción distribuidos en siete portales de seis alturas. Los inquilinos pagarán una renta media de 270 euros al mes por un piso «totalmente equipado», con ascensor, calefacción de gas natural, suelos de parqué, videoportero, garaje y trastero. «Un chollo» para la mayoría y una «cantidad desproporcionada» para la «destartalada» economía de algunos vecinos. Viviendas Municipales ha desembolsado cerca de 16 millones de euros.

Y como en todo acto institucional hubo discursos -«que lo disfruten con salud», «cuiden las casas», «llévense bien»-; numerosos datos sobre la cantidad de viviendas adjudicadas el año pasado -930 contratos- y en el mandato -más de 2.000-, inversiones -190 millones en los próximos dos años- y hasta un pequeño regalo de bienvenida. «Las llaves, las llaves», apremiaban los vecinos.

RUJUIATO, AMARUN, ÁLVARO Y YAMILA

Pagarán la mitad de alquiler

«Estoy tan contenta que no puedo explicarlo»

«Estoy tan, pero tan contenta que no puedo explicarlo con palabras. Siento emoción, alegría, felicidad...» Nada más cruzar la puerta de su nuevo piso, Rujuiato se puso a dar saltos en mitad de la cocina. «Es que no me lo puedo creer. Una casa, tenemos una casa», repetía, mientras su marido y sus dos hijos, de tres y siete años, inspeccionaban el resto de las dependencias. Rujuiato y su esposo nacieron en Guinea Bissau, pero llevan media vida fuera de su país. Llegaron a Bilbao hace catorce años y «por fin» ayer sintieron que tenían «un hogar».

«El piso es precioso, la cocina me encanta y el precio ni te cuento. Es lo mejor de todo». A partir de ahora, los padres de Álvaro y Yamila no tendrán que hacer tantos números para llegar a fin de mes. Pasarán de pagar 670 euros por un piso en La Peña a poco más de la mitad por uno nuevo en Otxarkoaga.

CARMEN LÓPEZ

Se independiza

«Sólo llevaba un mes apuntada y me ha tocado»

Carmen López tiene 25 años, es peluquera y tal y como está el mercado inmobiliario ya se veía en casa de sus padres de por vida. La joven deustoarra tenía depositadas todas sus esperanzas en el sorteo y le tocó. «Sólo llevaba un mes apuntada», reconocía.

Manojo de llaves en mano, Carmen «flipaba» con todo. «Que no se queje, que con lo jovencita que es ya tiene una casa más grande que la nuestra», comentaba su madre antes de entrar en la vivienda. «Tiene dos habitaciones y 70 metros cuadrados», explicaba la nueva inquilina a sus primeros invitados. «Los muebles todavía no los he comprado, aunque ya tengo cositas para ir decorando la casa. A mi madre le da un poco de pena que me vaya, pero yo estoy encantada», reconocía Carmen.

INMA CRESPO

En el paro

«Para una madre sola y con hijos es caro»

El precio de los pisos entregados ayer no termina de convencer a todos los inquilinos. Para Inma Crespo, en paro -prepara oposiciones al Gobierno vasco- y madre de dos niños pequeños, pagar una renta de 392 euros al mes le supone un esfuerzo considerable. «Estoy contenta porque la casa está muy bien, pero el precio del alquiler me parece desorbitado. Una pareja lo puede pagar sin problemas, pero una madre sola lo tiene bastante complicado», confesaba. Pese a todo, tanto Inma como sus pequeños, Adrián y Marcos, están «muy ilusionados» con el piso nuevo. «Iremos poco a poco y ya está», se consolaban.

Lo primero será realizar el traslado desde casa de sus padres, donde vivía y «de momento» vive con sus dos hijos. «Llevaba cinco años apuntada en las listas de Etxebide, pero hasta ahora no había tenido nada de suerte», explicaba. Acompañada por dos de sus sobrinos y su cuñado, Inma recogió ayer las llaves de su nueva casa. «Tenemos una habitación para cada uno», anunciaba Adrián, mientras se colocaba para la foto.

 
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