El Ayuntamiento de Berango ha aprobado una ordenanza que prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública, que podrá ser penalizado con multas de hasta 3.000 euros. Después de Bilbao, es la segunda localidad vizcaína que adopta este tipo de medida, cuyo objetivo es acabar con el botellón.
Los agentes municipales informarán de las consecuencias a quienes no respeten la normativa durante los próximos 15 días. Después, comenzarán a aplicarla. Para ello contarán con la colaboración de la Ertzaintza por las noches, al carecer Berango de servicio nocturno de Policía local.
«Esta medida se adopta con fines disuasorios. Nuestro objetivo no es recaudar dinero, sino erradicar este problema», explicó la alcaldesa, Miren Dobaran, quien recordó que 300 personas se concentraron en el último 'macrobotellón' de la localidad. Dobaran quiere acabar con las consecuencias de estas reuniones, que generan quejas vecinales por ruidos y suciedad. «Estas convocatorias nos han obligado a crear la ordenanza para defender los derechos de los berangotarras», subrayó.