Domingo, 8 de abril de 2007
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LA RIOJA

JAVIER BAÑARES, CONCEJAL SOCIALISTA DEL AYUNTAMIENTO DE LOGROÑO
«Es más complicado lidiar con políticos que con alumnos»
El concejal socialista abandona el Consistorio logroñés tras ocho años como edil encargado de temas de educación Reconoce que esta legislatura se le ha puesto «cuesta arriba»
«Es más complicado lidiar con políticos que con alumnos»
DESPEDIDA. Javier Bañares, junto a su escaño en el Ayuntamiento, que abandonará después de dos legislaturas. / FOTOS: MIGUEL HERREROS
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LOS DATOS
Nombre: Javier Bañares.

Cargo: concejal en el Ayuntamiento de Logroño durante dos legislaturas (1999-2007) y profesor de Matemáticas en el IES Comercio.

Trayectoria política: lleva casi 40 años en esta actividad.

Hobbies: escribir.

Libros: en 2004 publicó la novela 'Ruavieja 32', que trata de descubrir cómo vivió una familia socialista desde abril de 1931 al 18 de julio de 1936. En 2005 publicó un libro que recoge una serie de relatos cortos, bajo el título 'Mis fases lunares'. Actualmente, se encuentra en trámites para publicar una nueva novela.

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Pausado. Son las 11.15 horas y se encuentra tomándose un café en la cafetería del IES Comercio, donde imparte clases de Matemáticas. Aún le quedan dos cursos para jubilarse de la docencia. Sin embargo, en política ésta ha sido la última legislatura para Javier Bañares como concejal -responsable del área de educación- socialista en el Ayuntamiento de Logroño.

-Después de ocho años como concejal en el Consistorio, ¿qué aspectos positivos y qué aspectos negativos destaca de su trayectoria política?

-Los puntos positivos siempre han versado con el trabajo y con las experiencias que adquieres como político. El punto negativo, quizá, fue que yo empecé con mucha ilusión en la primera legislatura y, analizándolo fríamente, la segunda me sobró. Di tanto en la primera, tenía tanta ilusión, que esta segunda la cogí sin fondo y, por eso, se me ha hecho muy, muy cuesta arriba, porque compaginar trabajo, Concejalía y responsabilidades del partido, al final, me han dejado hecho polvo.

-¿Qué es más difícil, lidiar con los alumnos o lidiar con los políticos?

-Es mucho más complicado lidiar con los políticos y, además, bastante menos agradable. Con los alumnos tienes una recompensa: que te saluden por la calle, que te paren, que te cuenten un poco su vida. Eso es muy interesante e, incluso, satisfactorio. Tal y como se ha puesto la política ahora, pensar que los concejales no nos hablamos cuando nos encontramos por los pasillos y pensar que hay un desplazamiento largo, es complicado y desagradable.

-En esos ocho años, ha reivindicado mejoras en los colegios de Yagüe o Gonzalo de Berceo; pidió la ampliación de la Escuela de Idiomas. ¿Qué ha logrado de todas esas peticiones?

-Va a ser una realidad el colegio de Yagüe; es ya una realidad lo de Gonzalo de Berceo -el colegio de Infantil-. Lo de la ampliación de la Escuela de Idiomas tengo mis dudas, porque últimamente el consejero anunció una ampliación por valor de más de un millón de euros, pero ya había prometido anteriormente que también iba a hacer una mejora, cosa que no hizo. Me imagino que será a largo plazo, a largo tiempo, porque las promesas electorales, son eso, promesas electorales.

-Concejal, profesor y escritor en sus ratos libres. ¿De dónde saca tanto tiempo?

-Es que yo no duermo. No es broma. Duermo muy poquito. Duermo de tres a cuatro horas al día. Cuando no tengo sueño, me pongo en el ordenador y procuro liarme con alguna historia. Y por las tardes, cuando tengo libre, también aprovecho para escribir.

«A salto de mata»

-Lo de ser escritor, ¿cómo surgió?

-Soy un mal ejemplo para decir cómo salen las cosas, porque no tengo un hábito de trabajo grande. Es un hábito a salto de mata y eso se nota mucho. Todos los escritores dicen que tienes que tener una continuidad, pero soy un completo desastre.

-¿Ahora con qué está?

-He terminado una novela, con la que estoy en tratos con una editorial de Barcelona. Dudamos con el título. No sabemos si poner 'El vapor Argentina' o ' Quinto Batallón Disciplinario'. Hemos dado un giro de 180 grados. Es una historia muy bonita. Una señora se presentó en el Ayuntamiento con el diario de su padre, que había estado preso en la República, y, a partir de ese diario, después de leerlo, releerlo e investigar, hemos hecho una novela. Es muy dura, pero está muy bien.

-¿Y los anteriores?

-En el primero se agotó la primera edición. Fue una sorpresa, porque no me lo esperaba. El día de la presentación ya vendimos 200 ejemplares y vender 800 en una ciudad como Logroño sobre un tema de Logroño es complicado.

-Su padre fue represaliado en la Guerra Civil. ¿Cómo le influyó?

-Está en el subconsciente. En el libro 'Ruavieja 32', cuando uno de los protagonistas huye por un tejado, no busqué ninguna relación. Pilar Salas, que es muy aguda, me dijo que era algo que yo tenía en el subconsciente de cuando mi padre salió huyendo por los tejados. El sufrimiento de mi padre fue compartido por toda la familia.

-Que no sea concejal, ¿significa que se retira por completo de la política?

-Me jubilo totalmente de la política. Mi etapa ya ha pasado. Tengo casi 60 años y llevaba en política casi 40. Creo que hay que dar paso a gente joven.

-¿Y de la educación?

-Aún me quedan dos cursos.

-¿Y luego?

-A la agricultura. Lo tengo ya pensado. Y si puedo escribir, escribiré. Tengo una huerta, con nogales, los cuido, les hablo, les pongo música..., pero soy mal agricultor.

-¿Dormirá más de cuatro horas?

-No he dormido en mi vida más de cuatro horas, así que será difícil, pero ahora lo intentaré. Me echaré alguna siestecilla debajo de las higueras de la finca.

 
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