Cuando se cumplen diez días del inicio de los paros, los gruistas de Euskadi estiman que 1.300 vehículos han sido atendidos con retraso en Vizcaya -según sus datos, los afectados en la red viaria vasca alcanzan ya los 3.000-. «En algunos casos se ha demorado el servicio hasta el día siguiente pero, por lo general, los conductores tienen que esperar hora y media», explicó Joaquín Herrero, presidente de Abeac, asociación que aglutina al 80% de los profesionales del sector en el País Vasco.
La protesta, iniciada a las puertas de la operación salida de Semana Santa, se ha traducido en paros selectivos que afectan únicamente a los conductores que tienen contratada la asistencia en carretera con una compañía que no haya llegado a acuerdos con las empresas de grúas en lo relativo a las tarifas. En estos casos, los gruistas retrasan «intencionadamente» el servicio como «medida de presión» a las aseguradoras. Según el portavoz de Abeac, las firmas de seguros «deberían subir un 50% los precios para adecuarse a lo pactado hace más de dos años», cuando una huelga sacó las grúas de las carreteras vascas durante 33 jornadas. A la protesta iniciada por los profesionales del País Vasco se han unido esta semana trabajadores de Valencia y Cataluña.