La inscripción de dos bebés, uno de 4 meses y otro de 8, ha salvado del cierre a la guardería de Carranza. Hasta hace poco el servicio sólo atendía a una niña de dos años que en septiembre abandonará el centro para ir a la escuela. La haurreskola, ubicada en la planta baja de la futura Casa de Cultura, necesita un mínimo de tres matriculaciones para funcionar y puede acoger a un máximo de 12 alumnos. El centro fue inaugurado el año pasado con cinco niños.
La guardería carranzana está inscrita en el consorcio de haurreskolak. Funciona por un convenio con el Gobierno vasco, según el cual el Ejecutivo asigna el profesorado y el mobiliario, mientras que el Ayuntamiento cede las instalaciones. El local dispone de una zona de juegos, un dormitorio, aseos, un despacho y una oficina. Desde el mes pasado incluye un patio exterior en el que se han colocado una caseta, un balancín y un tobogán, para lo que el Consistorio ha invertido 12.000 euros. La guardería cuenta con un profesor que atiende a niños de hasta 3 años desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde.
En septiembre, la niña de 2 años abandonará la guardería, aunque para entonces el centro contará ya con otra nueva alumna además de los dos bebés inscritos y se cumplirá el cupo exigido. Si no se llegara a los tres alumnos, la guardería tendría que cerrar, aunque Garbiñe Aja, concejala de Cultura de Carranza, afirma que está tranquila. «Ya nos dijeron que lo más difícil sería el primer año y medio», explica. Hasta hace cuatro meses la escuela sólo contaba con la niña de dos años, y el Gobierno vasco les dio de plazo hasta el 1 marzo para alcanzar a ese mínimo de tres alumnos. La llegada de los dos pequeños evitó la clausura.
Aumento de población
«Estamos recuperando población», explica Garbiñe Aja. «Este año han empezado 18 niños en la escuela y han nacido otros 16». La guardería también acoge a menores de Lanestosa y Trucíos, aunque en el primer municipio tan sólo ha nacido un niño en los últimos tres años. La nueva planta de lácteos de Kaiku también ha traído savia nueva al valle. «El 90% de los trabajadores son carranzanos y más de la mitad son mujeres», celebra la concejala. «La haurreskola tiene horarios flexibles, por eso puede ayudar a impulsar la incorporación de la mujer al trabajo», agrega.
Aunque las inscripciones son trimestrales, debido a su situación especial la guardería de Carranza acepta niños todo el año. En verano sólo cierra en agosto.