Siete meses después del cierre del comedero de Ordunte, los buitres siguen siendo un quebradero de cabeza para los ganaderos de la zona. Ven a diario cómo estas aves sobrevuelan su ganado en busca de alimento y los ataques se siguen repitiendo. El último se produjo el pasado miércoles en Carranza, en la pedanía de Manzaneda de la Sierra.
Una bandada de buitres se abalanzó sobre una oveja y la cría que acababa de parir y a la mañana siguiente repitieron la visita para acabar con, al menos, otras cuatro reses. «Fuimos a la cuadra a ordeñar, nos encontramos allí con los tres buitres y los dejamos encerrados hasta que llegó la Ertzaintza», describió ayer el propietario del ganado, Jesús Pérez.
Tal y como confirmó la Policía autonómica, los agentes encontraron seis reses muertas y avisaron a la Diputación para que se hiciera cargo de las aves. Pendiente aún de interponer la correspondiente denuncia, el afectado se lamentaba ayer por el daño que supone este incidente para su economía. «Nosotros vivimos de esto, no tenemos otro medio de vida». Además reprochó a la Diputación su actitud para resolver el problema y reclamó más contundencia. «La solución es acabar con ellos, porque mientras sigan por aquí buscarán comida donde puedan». Desde la Asociación de Ganaderos de Carranza subrayan que «la solución no es matarlos, pero tenemos que buscar una salida porque hay demasiados buitres y están descontrolados; atacan también a animales vivos», advirtió el presidente de la agrupación, Juan Antonio Sáinz.
«Puede ser la ruina»
Este portavoz incide en que «estos ataques pueden ser la ruina para los ganaderos» y duda de que vayan a cesar «porque los buitres han encontrado comida fácil». Sáinz recuerda que la única ayuda que otorga la Diputación en estos casos son subvenciones para asegurar las reses, «pero no se trata de eso. Si te matan una oveja no sólo pierdes el animal, sino también las crías y todo lo que te podría aportar», advierte.
El sindicato agrario Ehne apunta a la reapertura del comedero como primera medida para evitar que estos casos se repitan. «Hay muchos buitres y poca comida, así que habrá que abrir el muladar, darles de comer y, entonces, hacer un estudio para conocer el número de buitres que hay y cómo controlarlos», propone Gloria Dehesa, miembro de Ehne. Una propuesta que comparte la asociación ecologista Karrantza Naturala. Desde el sindicato se suman a las críticas contra la Diputación, porque «reconocen que hay ataques pero aseguran que sólo actúan contra animales enfermos y no es así». Una actitud que, a su juicio, lleva a muchos ganaderos a no denunciar los ataques.