Lunes, 9 de abril de 2007
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VIZCAYA

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«Bilbao es fascinante y muy limpia»
Con la colombiana Jassir Annichiarico, EL CORREO completa la galería de cuatro personajes que han elegido pasar la Semana Santa en Vizcaya atraídos por su cultura o su paisaje
«Bilbao es fascinante y muy limpia»
TURISMO CULTURAL. Jassir Annichiarico, con su hijo Gianlucca, contempla las vistas desde la explanada del Guggenheim. / BORJA AGUDO
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CUADERNO DE VIAJE
¿Por qué Bilbao?

«La respuesta es muy simple: desde hace mucho tiempo teníamos ganas de admirar la maravilla del Guggenheim. Así que nos cogimos los niños y nos plantamos en Bilbao. Ha merecido la pena».

Puntos de interés

«Obviamente el Guggenheim, aunque también nos interesa el Museo de Bellas Artes y todo lo relacionada con la arquitectura. Eso sí, también hemos ido de pintxos».

Alojamiento

Tres días en la casa de unos amigos en Bilbao.

Presupuesto

Para los tres días de estancia, entre 1.500 y 2.000 euros.

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Jassir Annichiarico derrocha amabilidad y simpatía. Mientras habla, en la explanada del Guggenheim bañada por el sol, contempla con admiración al gigante de titanio. «Ha superado mis expectativas. ¿Es una construcción maravillosa!». A pocos metros de allí, sus dos hijos, Luciana y Gianlucca, de 4 y 8 años, no paran quietos entre gritos y carreras. Se les da mejor el francés que el castellano. Sus padres -Jassir y Reinaldo- son colombianos, pero los chavales dominan mejor el idioma de Víctor Hugo. París es su casa. Eso sí, cuando se le pregunta al hermano mayor qué más le ha gustado de Bilbao, extiende la mano hacia el 'Puppy' y se atreve en español: «El perro de flores es muy bonito». Su madre, escondida tras unas gafas oscuras, ríe orgullosa.

El matrimonio Annichiarico llegó a Bilbao con sus dos hijos el pasado sábado y se marcha hoy por la tarde. «Poco tiempo y tantas cosas que ver...», lamenta la madre, que regala a la capital vizcaína un torrente de panegíricos. «Se me han roto todos los esquemas. Antes de venir, tenía una imagen predeterminada de la ciudad. Alguna gente me había comentado que era gris, muy industrial y con una hilera de chimeneas que echaban humo a todas horas. ¿Nada de eso! Es bella, fascinante, llena de contrastes arquitectónicos y muy limpia».

La cuestión de la limpieza ha sido un regalo para los ojos de Jassir. «Me encanta cómo se cuida la higiene de la ciudad. Vengo de una capital como París, espléndida y bellísima, pero muy sucia. Lo de Bilbao -en referencia a su pulcritud- es sensacional». Hace años, este matrimonio latinoamericano dejó su Colombia natal para afincarse en París. Reinaldo es galerista -«el arte le vuelve loco»- y su esposa, ingeniera informática. «El sentimiento contra la racionalidad», bromea.

Hace mucho tiempo que Jassir y Reinaldo planeaban su desembarco en Bilbao. Por unas cosas u otras, no ha sido hasta esta Semana Santa cuando por fin han pisado el suelo de Vizcaya. El influjo del Guggenheim atrajo poderosamente a esta familia, que ama el arte y la belleza. «Ya era hora de verlo. Teníamos muchas ganas de contemplar esta maravilla de museo y por fin lo logramos», explican. «Además, como aquí residen unos amigos nuestros, aprovechamos la coyuntura para visitarles y descubrir la ciudad de la mano de alguien que la conoce. El viaje ha merecido la pena».

De pintxos

Al margen de la obra de Frank Gehry, principal atractivo para los turistas, Jassir destaca la «arquitectura» de Bilbao. «Lo que más me ha llamado la atención es el contraste entre lo antiguo y la vanguardia», analiza. «La ciudad combina a las mil maravillas lo viejo con lo moderno; creo que el Guggenheim ha servido de trampolín que impulsó la transformación de la villa».

Para hospedarse, esta familia colombiana no ha tenido que 'bucear' en Internet ni tampoco consultar las agencias de viajes. Los tres días los han pasado en la casa de unos amigos, que hacían las veces de cicerones en sus paseos por las calles de la ciudad. Ahora bien, para afrontar el viaje con solvencia han preparado un presupuesto generoso destinado a no pasar apuros y a «disfrutar». Entre 1.500 y 2.000 euros - «somos cuatro», puntualiza Jassir- para la 'excursión'.

Entre tanta pleitesía cultural rendida a Bilbao, también hubo tiempo para degustar unos pintxos el sábado por la noche. La cosa estaba difícil: a las 22.00 horas jugaba el Athletic con el Valencia y Reinaldo, al igual que sus amigos bilbaínos, «es muy futbolero». Al final, la gastronomía ganó por goleada a los leones. «Si sólo dispones de tres días, lo lógico es descubrir cosas del sitio en el que estás y no irte a un partido de fútbol», razona Jassir. Así que, de forma 'democrática', se descartó La Catedral a favor de las tapas.

Después de recorrer las calles de la villa e impregnarse de la belleza de sus museos, edificios, puentes y parques, Jassir regresa a Francia con un informe positivo acerca de la ciudad. «Recomendaré Bilbao a todos mis amigos y conocidos en París. Merece muy mucho la pena venir y disfrutar de su belleza. No descartamos volver, eso sí, para estar algo más que sólo tres días».

 
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