Los vecinos de Erandio Goikoa conviven con el «ir y venir de los aviones» y las molestias acústicas que origina la proximidad del aeropuerto. Muchos residentes afirman sentirse irritados por el ruido, mientras que otros ya se han acostumbrado. Juan Carlos Redondo, vecino de la barriada de San José, «la más afectada por los ruidos», se encuentra entre los primeros: «Lo peor es en fechas vacacionales, cuando hay mayor número y frecuencia de vuelos».
En ocasiones, las entradas y salidas de las aeronaves le han originado «dificultades para conciliar el sueño». Redondo señala que «hasta la una y media de la madrugada siguen llegando aviones, por retrasos, o lo que sea, cuando se supone que Loiu ya ha cerrado». Sus ventanas son de cristales dobles. «Pero aún así se escucha el ruido de los motores», detalla. Redondo recuerda que hace años el barrio lucía pegatinas que rezaban «el aeropuerto me quita el sueño».
Mientras, Ernesto Membrilla aseguraba ayer con ironía que tiene «un buen despertador, el vuelo de las siete menos cuarto de la mañana. No tengo idea de a dónde va, pero ahí está todos los días». Este vecino denunció que «no hay derecho a que sigamos soportando este tipo de molestias, sobretodo cuando son nocturnas y hay que madrugar». El problema de los decibelios se agrava cuando, al preparar el aterrizaje, «algunos aviones vuelan a escasa altura».
Según afirman los residentes, los sonidos son más o menos intensos en función de la zona en la que vivan, «de la dirección del viento y del sentido de llegada de los aviones». Por ejemplo, Jesús Olaetxea, de Asua, admitió no sentirse «en absoluto afectado». A su vez, 'Katxi' Aurrekoetxea aclaraba que aunque los aviones pasan por encima de su casa, no le molestan en exceso. «Ya nos hemos acostumbrado». Lo que también sucede a Idoia Garramiola Elorduy. «Somos animales de costumbres y acabas por habituarte al estruendo con los años. Y aunque en periodos vacacionales las molestias se hacen más intensas, no hay más ruido que antiguamente», destacó.
«Así ha sido siempre», afirmaba resignado Manuel Sobrado. «El ruido siempre molesta, pero es inevitable. Y no es en Erandio donde el problema del aeropuerto adquiere mayor gravedad, sino en Loiu, Sondika, Derio y Zamudio», recalcó.
Nuria González, residente en un chalé de Goikoa, explicó que los aviones «son molestos cuando pasan a poca altura. En lugares como el monte de Arriagas, donde vive mi madre, ahí sí que casi puedes saludar al piloto con la mano». Según Juan Antonio Aio, otro vecino, es cerca de la «autovía donde deberían realizar mediciones sonoras».