Cada Semana Santa, la televisión nos ofrece dos reportajes obligados y que a mí, dicho con todos los respetos, me resultan aburridos porque son siempre los mismos y siempre iguales: Las procesiones, con los mismos pasos de siempre, los mismos capuchones y las mismas saetas, y las carreteras con los mismos atascos. Todos los años las mismas procesiones en las calles y las mismas procesiones en las carreteras.
Y quien habla de la Semana Santa, habla por ejemplo de la vuelta al colegio, o de la cabalgata de Reyes, o del primer día de las rebajas. Y no lo digo por mí, que del telediario me bastan los titulares, porque el resto (salvo excepciones excepcionales) no deja de ser relleno para alargar un programa que podría darse perfectamente en un cuarto de hora.
Pero lo que menos entiendo de todo esto es esa costumbre (en mi opinión absurda) de completar cada noticia preguntando cosas a la gente por la calle, en la carretera o en la playa.
Lo único que se consigue con esta costumbre de las entrevistas personales es ofrecernos la sensacional noticia de que una señora gorda y desconocida esta muy contenta tomando el sol en la playa. O un niño comunicando al mundo en general que ha pedido a los Reyes Magos una bicicleta. O una clienta en unos grandes almacenes asegurando que ha comprado un jersey muy barato.
Pero volviendo a este último éxodo de la Semana Santa, quiero felicitar sinceramente desde aquí a esas intrépidas familias que, inasequibles al desaliento y sin el menor miedo al sacrificio, se lanzan a la intrépida ventura de irse en coche por esas carreteras, realizado un viaje de salida que los atascos y las retenciones hacen interminable. Y cuando consiguen sacar todos los trastos del coche, descansar un poco y acomodarse en su domicilio de vacaciones, vuelta a empezar, porque tienen que volver a meter todo el equipaje en el coche para hacer el viaje de retorno.
Porque me ha dado la impresión de que los telediarios casi han empalmado los dos reportajes, enlazando los últimos atascos y retenciones de la operación salida, con los primeros de la operación retorno. Y encima lloviendo.
¿Loor a estos forzados de ida y vuelta!