Balmaseda recuperará su antiguo castillo medieval y las murallas que lo rodeaban. Los escasos restos de aquella fortaleza que aún dominan la villa serán restaurados como un parque arqueológico en el que se explicarán la historia local y la evolución de los sistemas defensivos a través de los siglos. El Ayuntamiento está terminando de elaborar el proyecto para rehabilitar el entorno. El documento estará listo para su aprobación inicial en apenas tres meses, aunque los trabajos se desarrollarán a largo plazo.
La primera villa de Vizcaya pretende recordar con la iniciativa un capítulo fundamental de su pasado. Del castillo medieval apenas se conservan la cimentación del torreón y parte del cerco que lo protegía. La fortaleza, sin embargo, recuperó su esplendor durante las guerras carlistas en el siglo XIX. Desde entonces han resistido los embates del tiempo diferentes muros, parte del foso, trincheras, distintas plataformas e incluso la rampa que se utilizó para el acceso de los carros.
Los trabajos previstos no se centrarán únicamente en la restauración de las ruinas, sino que permitirán también la reconstrucción de la antigua atalaya medieval en madera o acero. «Más que idéntica, será una recreación simbólica que ayudará a contextualizar los restos que aún se conservan y a divisar la zona desde lejos», asegura el arquitecto del proyecto, Justo Bilbao. Bajo la torre, además, se habilitará una zona de exposición en la que se explicará la historia del entorno.
Centro de interpretación
El objetivo municipal, no obstante, va más allá. El Ayuntamiento pretende restaurar en verdad el cerro que preside el castillo para acondicionar un parque urbano de seis hectáreas. «Será algo parecido al monte Urgull de San Sebastián, aunque a menor escala», indica Bilbao. El proyecto recuperará la imagen de lo que antaño fue «la huerta de la villa» con el cultivo, en terrazas, de viñedos y árboles frutales. La iniciativa obligará a talar los pinos que actualmente ocupan la ladera.
El parque facilitará el acceso hacia el alto del castillo a través de sendas soleadas y descansos en sombra. Dispondrá de miradores y paneles que ayudarán a comprender la trascendencia histórica del enclave. A media subida, además, se baraja la construcción de un área de descanso en la que tendrían cabida un centro de interpretación, una cafetería y una zona de juegos infantiles.
Con los años, el crecimiento de Balmaseda ha relegado el cerro del castillo a un área periférica y casi marginal que da la espalda al casco antiguo. Recuperar la ladera y la zona arqueológica exigirá al Consistorio, además de una fuerte inversión, la apertura de nuevos caminos.