El tramo de la A-8 que une Basauri y Ermua aumentará el número de cámaras de vigilancia hasta alcanzar las 51 el próximo otoño. El objetivo es mejorar la información que llega al centro de control de Iurreta y minimizar en lo posible las incidencias de una vía muy transitada y con una elevada proporción de vehículos pesados. Contar con un mayor número de aparatos de observación permitirá responder de la manera más adecuada a todo tipo de incidencias, en particular los accidentes de tráfico con retenciones o las colas en los peajes, que podrán agilizarse mediante la apertura de nuevos accesos. La reforma es costosa pero imprescindible.