El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, planteará el próximo jueves a las comunidades autónomas que, a la hora de fijar el copago de las residencias, las administraciones computen la vivienda habitual del beneficiario entre sus ingresos y bienes. Sin embargo, la residencia principal no se tomará en cuenta para establecer el copago en los demás servicios de la Ley de Dependencia, como los centros de día o la ayuda domiciliaria.
Así lo confirmaron ayer a EL CORREO fuentes del Ministerio de Trabajo, que explicaron que esta cuestión deberá discutirse en el Consejo Territorial. La opción elegida por Caldera coincide con la postura de las diputaciones de Vizcaya y Álava, que aplican a los usuarios de las residencias forales la figura del 'reconocimiento de deuda'; es decir, quienes consiguen plaza pagan una parte del servicio en función de su renta y, a su muerte, responden de la deuda contraída con la vivienda principal.
Esa cuestión enfrenta a los gobiernos de Vizcaya y Álava con el Gobierno vasco, pues este último es partidario de que los ciudadanos dependientes no respondan del copago con el piso principal, sino con otros bienes. El Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales está elaborando un anteproyecto de Ley de Servicios Sociales que excluirá la residencia habitual en este asunto.
Se da la circunstancia de que la consejería de Madrazo y las diputaciones vascas representarán a Euskadi en el debate del Consejo Territorial del próximo jueves. Sin embargo, las discrepancias sobre el copago y la vivienda no sólo afectan a las instituciones, pues los socialistas también mantienen posturas encontradas.
Por un lado, el PSE-EE se ha alineado con la tesis del consejero Madrazo, pero este mismo partido votó en las Juntas Generales de Vizcaya a favor del reconocimiento de deuda. La Ejecutiva de los socialistas vascos intentó presentar una postura conjunta a través un comunicado que rechazaba la fórmula aplicada en la Diputación vizcaína. Sin embargo, el portavoz del PSE-EE en las Juntas de este territorio, Josu Montalbán, calificó el debate de «oportunista».