El Ayuntamiento de Bilbao ha ordenado el desmontaje de una parte de la nueva pasarela peatonal sobre la A-8, a su paso por Basurto, debido a la existencia de fisuras en un arco de hormigón. El tramo dañado, equivalente al 25% de toda la estructura, mide más de 30 metros de largo por cinco de ancho. La concejalía de Obras y Servicios confirmó ayer la existencia de esos desperfectos y atribuyó su origen al «complejo transporte» de la pieza, realizado durante la última nevada desde Huesca en un camión con dos remolques unidos.
Este tipo de vehículos facilita la conducción, pero, por la flexibilidad de la plataforma, también provoca un efecto de torsión que pudo agrietar la estructura hormigonada, sobre todo haciendo frío. Esta es la tesis que maneja la concejalía para explicar un «incidente» que exigirá la sustitución del arco fisurado y volver a restringir el tráfico en la autopista durante la maniobra de desmontaje y montaje. El transportista, a su vez fabricante e instalador, asumirá los gastos de reparación.
El puente, valorado en dos millones, unirá la parte alta de Basurto que está separada por la A-8, lo que evitará a 5.000 vecinos dar rodeos en sus traslados a pie al resto de la ciudad. El armazón ha sido colocado durante el mes pasado en cuatro fases, una por cada pieza, y siempre de noche para no entorpecer la circulación de vehículos.
Tras su instalación, el esqueleto despertó cierta inquietud en el barrio, cuando no la alarma en algunos vecinos que, incluso, llegaron a cuestionar la seguridad de la obra. El PP se hizo eco de la alerta y avisó al departamento para evaluar el estado de la estructura, en la que ayer se veían algunos tirantes de acero retorcidos.
«No hay ningún peligro»
La concejalía detectó el pasado jueves los desperfectos en la estructura más próxima a Basurto, pero descartó cualquier riesgo para la seguridad. «No hay ningún peligro. De todos modos, retiraremos la pieza de inmediato», anunció ayer el subdirector de Infraestructuras y Mantenimiento del área de Obras y Servicios, Tito Aceves.
Al parecer, las grietas se habrían originado en el transporte, a causa del tipo de remolque usado -flexible en vez de rígido- y del frío. La pieza viajó desde Monzón (Huesca) y entró a Vizcaya por Barazar, ya que por su tamaño y tonelaje su paso por una autopista está prohibido. Sin embargo, las nevadas obligaron al tráiler a 'dormir' en el alto hasta que pudo descenderlo. Las bajas temperaturas pudieron contraer el hormigón, especialmente si no estaba bien fraguado.
El Ayuntamiento quiere retirar mañana el arco, en una maniobra ejecutada por la noche -la restricción de carriles suele durar de 23.00 a 6.00 horas-. La nueva pieza, ya encargada, podría montarse a primeros del mes que viene. Mientras tanto, los operarios trabajarán en la construcción de los accesos, con el fin de que no se produzcan retrasos y que la pasarela peatonal pueda ser estrenada en junio.