El origen del fallido desmontaje está en el penoso transporte que había sufrido la pieza. La oficina técnica de la empresa Prainsa reconoció ayer que el arco roto ayer llegó extenuado el 21 de marzo a Bilbao por un traslado que no fue del todo correcto, tanto por el remolque utilizado como por las malas condiciones meteorológicas.
La mercancía partió de Monzón, en Huesca, durante las nevadas de marzo. Lo hizo sobre un camión de dos remolques, apto para estas condiciones pero peligroso para la carga. El arco de hormigón sufrió torsiones en cada frenazo, en cada curva. Al cabo de 120 kilómetros, el chófer avisó a los técnicos de que la pieza corría riesgos. Y éstos decidieron frenar el convoy y cambiar la carga de camión a uno de remolque rígido, para evitar cualquier incidencia. En un tráiler de este tipo hizo todo el viaje el otro arco de la pasarela, que está «en perfecto estado».
Cuando la pieza que ayer se partió llegó a Basurto, «aparentemente estaba bien». «Estos arcos pueden sufrir deformaciones de hasta 20 centímetros y corregirse porque son flexibles». El mal salió días después, «cuando asentó la carga». Para su desmontaje se pensó en bajar el arco al asfalto, sin depositarlo en el camión, y despedazarlo allí mismo. Pero se descartó porque podía retrasar la operación y, en caso de accidente, dañar la calzada.