Reuniones suspendidas, pérdida de horas de trabajo, gasto de combustible... Si los atascos se traducen a euros, el resultado habla de 264 millones de euros anuales. En materia de transporte, lo complicado no es diagnosticar lo negativo, sino cuantificar los daños. Por primera vez, el Gobierno vasco ha elaborado un informe sobre los costes externos para intentar paliar una fuga anual de casi 2.000 millones al año en Euskadi. Así, el de mayor repercusión hace referencia a los accidentes de tráfico, con 780 millones, seguido de la contaminación del aire, tasada en 518.
Los costes externos motivados por la «congestión» ocupan el tercer lugar en la escala. Si se desglosa el transporte de viajeros del de mercancías, se observa cómo el primero supone 183 de los 264 millones. A diferencia del resto de parámetros analizados, el ferrocarril no absorbe ni un sólo euro de gasto, sólo la carretera. De ellos, 179 millones están originados por los turismos, mientras que el de camiones no llega a 50. Respecto al resto de medios de transporte, las furgonetas suponen un coste de 32 millones y los autobuses, 3,5.
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