El desmontaje de la pasarela de Basurto sobre la A-8 no sólo originó ayer un caos circulatorio de dimensiones desproporcionadas, sino que trajo consigo también una fuerte lluvia de críticas de los partidos de la oposición hacia el equipo de gobierno de Bilbao. El PP y PSE acusaron a los responsables municipales de querer inaugurar las cosas «de prisa y corriendo con fines electorales» y exigieron la comparecencia del alcalde, Iñaki Azkuna, y del concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas, para aclarar «el error» cometido.
«Era algo que se sabía que estaba mal desde que llegó», expresó el portavoz popular. Antonio Basagoiti consideró que se colocó la pasarela «porque se lo habían prometido a los vecinos y así poder comprar sus votos, de lo contrario -matizó- no hubiese pasado nunca». Según el líder de los populares, los residentes de la zona «estuvieron llamando al Ayuntamiento para denunciar la aparición de grietas una semana antes de que se decidiera arreglar la estructura. De hecho, la reacción se produjo gracias a la voz de los vecinos», señaló Basagoiti.
El portavoz del PP criticó asimismo que la operación se llevase a cabo un día entre semana, «con el perjuicio que eso supone», e instó a los residentes a «canalizar sus miradas hacia los responsables» que, según apuntó, «tienen nombres y apellidos: PNV, gobierno municipal e Iñaki Azkuna». Basagoiti exigió que se depuren responsabilidades y que «no se señale a un funcionario». «En cualquier otro lugar, ya habría dimitido más de uno», expresó.
Dar la cara
El portavoz del PSE en el Consistorio bilbaíno, Txema Oleaga, culpó al alcalde del «colapso» sufrido ayer. «Quieren inaugurar las cosas a todo correr y no les importa ni los vecinos, ni haber afectado a miles de personas», criticó. Oleaga pidió también que se arroje luz sobre lo ocurrido con la pasarela y solicitó la «comparecencia urgente» de Azkuna. «Espero que esta vez no se escude en ninguno de sus concejales y que dé la cara», concluyó.