Si un vehículo estornuda, la A-8 se congestiona. El axioma es así de simple. Cualquier percance en esta autopista llevada al límite de sus posibilidades, incapaz de canalizar con solvencia el tráfico que soporta, puede acabar en una caravana de larga duración. Ayer, en las curvas de Zorroza, la avería de un camión provocó un atasco de dos horas de duración, que llegó hasta Basauri.
Sobre las seis de la tarde, según confirmó Tráfico, un tráiler se quedó parado en el carril derecho a la altura de Cruces, dirección Santander. El vehículo pesado colapsó el tráfico, en una hora en la que muchos vizcaínos salen de trabajar, y ocasionó importantes retenciones. Una hilera de coches quedó atrapada en la ratonera de la A-8 y su cola se prolongó hasta Basauri. Dos horas más tarde, los problemas circulatorios empezaban a solucionarse y la autopista tomaba oxígeno. El incidente, otro más, había amargado otro día a miles de conductores.