Pudo acabar en tragedia, pero finalmente, la caída de seis estibadores al mar tras volcar la gabarra en la que trabajaban terminó en un susto. La voz de alarma la dio la Autoridad Portuaria de Bilbao a las 17.17 horas. Varios trabajadores habían caído al agua en el muelle Nemar-2, situado en la bocana interior del puerto, al hundirse su embarcación. Fuentes sindicales, corroboradas por el testimonio de uno de los heridos, explicaron a EL CORREO que el movimiento de dos bobinas de acero mal sujetas motivaron el aparatoso accidente. Los trabajadores presentaban contusiones y síntomas de hipotermia.
Hasta el muelle se desplazaron cuatro unidades de rescate. En concreto, según explicó un portavoz de Salvamento Marítimo, participaron dos embarcaciones de la Cruz Roja de la base de Arriluze, una patrullera del servicio marítimo de la Guardia Civil y un remolcador del propio puerto que se encontraba en las proximidades. Tras alertar a SOS Deiak, los heridos se encontraban en las ambulancias en sólo 48 minutos, «un tiempo récord» para este tipo de rescates.
De los seis trabajadores, todos de nacionalidad española, cinco tuvieron que se trasladados a centros hospitalarios. Estas mismas fuentes explicaron que tres fueron evacuados a Cruces y los otros dos a San Eloy. La mayoría de ellos, agregaron, presentaban contusiones en diferentes partes del cuerpo, sobre todo en las extremidades y en la cabeza, y problemas de respiración por haber tragado mucha agua. El sexto tripulante fue atendido en el propio muelle, una vez rescatado con una de las grúas del recinto. Tras recibir los primeros auxilios, los sanitarios no creyeron conveniente su traslado.
Movimiento de bobinas
Respecto a las causas del siniestro, fuentes sindicales explicaron que el hundimiento estuvo motivado por la mala sujeción de la carga. Al parecer, en el momento del accidente sólo quedaban «unas seis u ocho bobinas» a bordo de la gabarra -llevaba cerca de 20-. Según el testimonio de uno de los accidentados, «los tacos de madera que hacen palanca en las bobinas estaban mal colocados». El movimiento de la carga hizo que la gabarra comenzase a bandear hasta que instantes después, volcó. Antes, los trabajadores tuvieron que echar a correr para no quedar aplastados por los pesados cilindros de cable. «Todo fue muy rápido», recalcaron.
Ya en el agua, los estibadores «pasaron el peor momento» al ver como quedaban atrapados bajo la embarcación. Finalmente y pese a resultar bastante magullados, fueron rescatados en un «breve» espacio de tiempos tras ser movilizadas las cuatro dotaciones. Estas mismas fuentes sindicales, quienes aprovecharon la ocasión para exigir más seguridad y un aumento de plantilla, señalaron que los accidentados pertenecían a varias empresas -alguno de ellos a la Sociedad Estatal de Estiba y Desestiba-.
Moisés Sánchez, de 29 años, es uno de los estibadores heridos. A última hora de ayer, según declaró su padre a este periódico, se encontraba en San Eloy «tranquilo» aunque con fuertes dolores en un brazo. Él fue uno de los que se llevó la peor parte al ser el último en ser sacado del agua. Anoche, el cuerpo médico tenía previsto darle el alta. «Sólo ha sido un susto», se felicitó.