Respondo a la publicación en este diario de un artículo del señor Urquizu el pasado día 15: Aun reconociendo la dureza de su contenido, la razón te respalda y yo también, no en vano fui amigo de tu padre, al que consideré como una gran persona. El pueblo de Durango le debe mucho a aquel hombre. ¿Que se lo pregunten a todos los reclutas durangueses de aquella generación! Dejando de lado partidismos e ideologías opino, al igual que tú, que en política casi todo es falso y que siempre llega a destiempo. Sin ningún deseo de posicionarme tanto de uno como de otro bando (¿o bandas?), lo mismo me da puesto que nada tengo que perder en política, pero de verdad me ha impresionado, y mucho, esa frase tuya sobre «el beso en la boca, el más honesto, el más verdadero» y el beso en la mejilla, «el beso de Judas, el beso del traidor», pues de Judas y sus besos desgraciadamente vamos sobrados. Un abrazo y hasta siempre. El que fue amigo de tu padre.