EL CORREO del domingo pone de manifiesto que la tormenta de los montes de Vizcaya ha bajado a los colegios profesionales y uno de éstos ha acudido a los jueces para proteger las 'atribuciones exclusivas' de sus ingenieros (que no su competencia) en pleno 2007. A las puertas de Bolonia, dicen que incluso un licenciado en Geografía podría acceder a la Dirección de Montes y que podrían derivarse «daños irreparables al medio natural» de darse el caso.
El que escribe esta carta, admirador de Luis Ceballos, de Font i Quer y otros grandes ingenieros de Montes y amantes de la verdad, lleva varias décadas llorando por el desastre de la selvicultura en la Euskadi atlántica: Si malo era el pino 'radiata', ¿qué decir del eucalipto y sobre todo de su (ausencia de) gestión? ¿Qué decir del desierto fisiológico al que están llevando a nuestra tierra? ¿Qué decir de un paisaje arruinado y una ecología esquilmada? ¿Qué decir del alto riesgo de incendios?... ¿ Ah, ya!, que los competentes para combatir los fuegos son los ingenieros de Montes. Para este viaje no hacen falta alforjas, amigos, pero no está bien denigrar a otros profesionales sin primero haber hecho un profundo análisis interno que remueva la deontología profesional.
Mi voto a favor de personas con formación adecuada, pero, sobre todo, decentes.