Está todo a punto. La demolición de los tanques que CLH mantiene junto a la playa de La Arena, una de las más concurridas de Vizcaya, arrancará finalmente el próximo jueves. La compañía logística realiza en la actualidad los preparativos para iniciar el esperado derribo, que llega con más de una década de retraso. La operación dejará paso a la rehabilitación del entorno, que recuperará su antigua condición de marisma. El desmantelamiento se prolongará durante un trimestre. La restauración del arenal deberá esperar todavía tres años.
Operarios de la petrolera han perforado ya el primero de los 16 depósitos para desmontar su esqueleto interno antes de derribarlo. El boquete, visible desde el barrio de Pobeña, servirá para rescatar las estructuras válidas antes de que se conviertan en chatarra. Los demás tanques seguirán en los próximos días el mismo camino. El inicio del desmantelamiento estaba previsto para mañana, pero problemas con la maquinaria han obligado a retrasarlo una semana.
La instalación de La Arena, no obstante, vaticina con su vacía apariencia el inminente derribo. Los camiones ya apenas hacen acto de presencia. Toda la actividad, de hecho, se trasladó hace unos meses hasta El Calero, en Santurtzi, donde CLH proseguirá con sus negocios logísticos. Parte del material informático y de los equipos técnicos encontrarán acomodo en otras plantas de la empresa. Y la mayoría de los empleados quedarán jubilados. Sólo los últimos trabajos de descontaminación insuflan vida a los tanques y su entorno.
Licencia caducada
El proceso de trabajo a seguir será muy similar al ejecutado ya en Valencia, donde la firma de hidrocarburos inició en enero el desmantelamiento de su planta de El Grao. Las obras allí están a punto de finalizar y han exigido la participación de dos empresas especializadas para retirar cerca de 30.000 toneladas de chapas y escombros. Muskiz tomará ahora el relevo para dar carpetazo a una larga historia de retrasos. CLH, no en vano, mantiene 16 hectáreas de instalaciones en La Arena con la licencia caducada desde hace más de una década.
La empresa se instaló junto a la playa en 1971. Obtuvo un permiso de actividad por 25 años. Lo agotó en 1996. Desde entonces, su anhelada desaparición se ha ido posponiendo. A finales de 2001, y ante la presión de la Demarcación de Costas, CLH inició el derribo de ocho de sus tanques. Se anunció entonces que las obras durarían «diez meses», pero el desmantelamiento se paralizó y no ha encontrado continuidad hasta anteayer. «Esperemos que esta vez sea la definitiva», señala el portavoz de Alcaldía en Muskiz, Borja Liaño.