El estudio vizcaíno Coll-Barreu Arquitectos se hizo, a finales de 2005, con la adjudicación del proyecto que centralizará en Miribilla los servicios de Seguridad Ciudadana y Protección Civil. A sus espaldas, la construcción del Centro de Proceso de Datos del Departamento de Interior del Gobierno Vasco, o el edificio de control aéreo por satélite de Madrid....
-¿Control aéreo? ¿satélite? Eso suena a la Nasa...
-Bueno, exactamente es el primer edificio desde el que se ha gestionado la constelación de satélites Galileo que está poniendo en marcha la Unión Europea. Fue un encargo de la Administración General del Estado.
-Parecen especialidados en construcciones en las que la tecnología es importante.
-Hemos hecho varias cosas.
-¿Qué es lo más difícil en un proyecto como el de Miribilla, que integra arquitectura con sistemas de comunicación e informáticos de última generación?
-Los más complicado de la tecnología avanzada es que no sabemos lo que será dentro de dos años. Lo más importante es que el edificio pueda adoptar nuevas tecnologías y tenga la flexibilidad suficiente para cambiar y adaptarse. Para que el uso interior sea diferente sin que haya que cambiar el exterior.
-¿Y eso cómo se hace?
-Integramos en el bloque las especialidades de comunicación e ingeniería. Trabajamos con consultores específicos, intentamos trabajar en cada caso con el mejor constructor para ese caso concreto.
-¿Algún reto especial en Miribilla?
-Los de todo proyecto. La integración del edificio con el entorno, que responda a los requerimientos de quien lo encarga y que se resuelva con la lógica de la arquitectura.
-Explíqueme eso de la lógica.
-A la arquitectura se le puede pedir todo, por lo tanto, no vale que se integre bien pero haya tenido que renunciar a algo. Para eso es necesario una sola cosa: trabajar.