La concejalía de Obras y Servicios anunció ayer que la maniobra para montar la pieza que falta en la pasarela de Basurto incluirá ahora un proyecto alternativo, con el fin de afrontar con garantías un eventual incidente. Aunque no lo quisieron denominar 'plan B', los responsables del departamento adelantaron que la operación tendrá más controles, vista la fragilidad del dispositivo anterior y sus funestas repercusiones para el tráfico.
En la madrugada del jueves 19, el Ayuntamiento encaró el desmontaje de la pieza de hormigón como si fuera una instalación, una operación que se había repetido con éxito cuatro veces. Pero la retirada era una maniobra excepcional, no acompañada por medidas de prevención excepcionales. No sólo porque el arco ya estaba tocado, sino porque, posiblemente, se trataba de la primera vez que la empresa fabricante realizaba una operación de desmontaje en una pasarela de este tipo, de la que sólo hay otras tres colocadas en España por esta firma -dos en Pamplona y una en La Rioja-.
«De cinco operaciones, una nos fue mal. Tenemos que poner todos los medios de prevención para que no vuelva a ocurrir. Hay que aprender de lo sucedido», reconoció ayer Sabas, quien añadió que «habrá que hacer un esfuerzo de comunicación».
Con más detalle, el auditor que dirige la investigación técnica sobre el fallido desmontaje explicó que la próxima maniobra contará con «un seguimiento intenso y continuo para que la operación se pueda parar si hubiese que resolver algún problema», sin necesidad de restringir la circulación por la A-8. Este procedimiento, dijo José María Olaguíbel, «no es habitual» para este tipo de obras, ya que está más pensado para las de «mayor magnitud». Pero el Ayuntamiento no quiere correr riesgos esta vez.
Parece que quiere asegurar tanto que Sabas no desveló cuándo se producirá el montaje. Si antes de las elecciones -un riesgo latente en caso de nuevo incidente- o después -opción que mantiene viva la polémica antes de la cita con las urnas-.