Los partidos de la oposición en el Ayuntamiento de Bilbao han intensificado la presión sobre el Gobierno de Iñaki Azkuna al considerar «insatisfactoria» e «injusta» la dimisión del subdirector de Obras y Servicios como salida a la crisis por el atasco en la A-8, debido al fallido desmontaje de la pasarela de Basurto. Populares y socialistas acusaron ayer al concejal del área, José Luis Sabas, de «buscar una cabeza de turco» al aceptar el cese de Tito Aceves, el supervisor municipal en el montaje del puente peatonal.
El pulso continúa. La reacción del equipo de Azkuna no ha servido para que el PP renuncie al pleno con el que había amenazado «si no se señalaban a los culpables» del desastre. Al contrario, el portavoz del grupo reiteró ayer que sigue vigente la posibilidad de forzar esa sesión sobre el atasco y la falta de previsión del Consistorio, una reunión que le serviría para rentabilizar políticamente lo que considera «una chapuza» y que podría desgastar a Azkuna en época electoral. «Vamos a esperar al resultado de las auditorías. Que me demuestren quién es el responsable», anunció Antonio Basagoiti.
Las explicaciones
Sabas no quiso hacer cábalas sobre una amenaza a la que intentó restar trascendencia, aunque esté marcando el final del mandato: «Ese no es un problema mío. Yo marco los tiempos que creo convenientes. Lo mío es dar la cara y actuar con diligencia». Y ayer tuvo que hacerlo por la dimisión de Aceves, con quien ha trabajado cuatro años, para explicar por qué ha puesto el cargo a su disposición y, lo que es más importante, por qué ha aceptado el cese. Fue parco en palabras, pero recordó que su subdirector de Infraestructuras y Mantenimiento tenía la responsabilidad municipal sobre el desmontaje de una pieza que se partió en el momento final de la maniobra y que provocó el colapso de los accesos a Bilbao. «Él ha entendido que era responsable, algo que le honra». Con tacto, el concejal destacó «el excelente» trabajo del funcionario, hombre de peso en el Ayuntamiento con 30 años de experiencia, pero tuvo que señalar sus culpas para justificar su renuncia: «Los hechos ocurrieron cuando no estaba él -Aceves dejó la obra cuando creyó que iba bien-. No ha estado y tampoco comunicó. Por eso acepto su dimisión».
La oposición no se ha quedado satisfecha con este cese ni con el resto de medidas en curso -expediente a la empresa, sustitución de la ingeniería y auditorías-. «Cortar la cabeza a un funcionario, además de que parece una injusticia, es como echar la culpa de la temporada del Athletic al masajista», advirtió Basagoiti. Txema Oleaga (PSE) siguió señalando a Azkuna: «La responsabilidad es política. Han buscado una cabeza de turco para salvar la cabeza del alcalde, cuya nefasta gestión le compromete». Sólo Julia Madrazo (EB), socio de Azkuna, salió en su apoyo al juzgar que las medidas tomadas son «proporcionales al fallo cometido».