Poca gente el jueves en el Bilbaína Jazz Club. Se supone que afectará en la disminución de la asistencia el que estos dos últimos meses los grupos han tocado gratis, subvencionados por el Ayuntamiento de Bilbao, al día siguiente en diferentes locales municipales que han cosechado excelentes entradas. Y, bueno, a ver si ya le queda claro a la afición: cualquiera puede entrar en La Bilbaína si se hace socio (60 E el trimestre) o paga 12 E por cada bolo.
Ofició la velada el pianista alemán criado en California Benny Lackner, discípulo de Brad Mehldau. En formato trío, durante el primer pase estuvo más cerca de la clásica que del jazz (incluso refiriéndonos al baladista) en piezas delicadas, sentidas y estáticas con reflejos de Michael Nyman y del E.S.T. Al final se animó con jazz oblicuo y teclas eléctricas tipo Keith Jarrett.