Sábado, 28 de abril de 2007
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VIZCAYA

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Ocho heridos al explotar 15 kilos de Goma 2 tras una voladura en la autovía del Cadagua
El accidente ocurrió cuando se quemaban los explosivos sobrantes durante la excavación del túnel de Zaramillo, en Alonsotegi
Ocho heridos al explotar 15 kilos de Goma 2 tras una voladura en la autovía del Cadagua
EMERGENCIA. Ambulancias aguardan para trasladar a los heridos junto a la boca del túnel. / LUIS CALABOR
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OTROS INCIDENTES
25-5-2005: Una voladura lanza una roca de más de una tonelada de peso al jardín de una casa en Alonsotegi.

7-7-2005: Una lluvia de piedras causa destrozos en cristales, aleros y tejados del barrio de Lasao.

8-7-2005: Una roca invade la carretera de Alonsotegi.

9-9-2005: Una voladura arroja cinco piedras junto a un grupo de casas.

4-7-2006: Restos de una voladura obligan a cortar la carretera de Balmaseda.

11-7-2006: Una voladura daña el tendido de FEVE e interrumpe el servicio durante tres horas.

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Una explosión sacudió ayer las obras del corredor del Cadagua cuando se quemaban los explosivos sobrantes tras una voladura en el túnel de Zaramillo, en Alonsotegi. El estallido de quince kilos de Goma 2 provocó una lluvia de piedras que salió proyectada «como metralla» contra los operarios, según el informe preliminar del Instituto Vasco de Salud Laboral (Osalan). Ocho personas -cinco trabajadores, un técnico de seguridad y dos guardias civiles- resultaron heridas de diversa consideración, la mayoría de carácter leve.

El siniestro ocurrió a las 9.45 horas y movilizó a numerosos equipos de emergencia. El herido más grave es el ingeniero responsable de las obras del túnel, Carlos Fernández Suárez, que tiene el maxilar roto y deberá someterse a una operación. La onda expansiva afectó en menor medida al facultativo de minas I.F y a tres operarios: I. U. -gunitador-, J. H.C. -palista- y L.B., oficial de segunda. Todos ellos trabajan para la empresa Obras Subterráneas, que forma parte de la UTE Nocedal, adjudicataria del tramo Arbuio-Sodupe del corredor. También fue evacuado el técnico de seguridad J.C.G., que al parecer sufrió una caída.

Junto a las casetas de obra se concentraron unidades de bomberos, la Ertzaintza y ambulancias de Osakidetza, DYA y Cruz Roja. Los trabajadores heridos se repartieron entre los hospitales de Cruces y Basurto. El impacto hizo saltar los cristales del vehículo de la Guardia Civil -encargada del traslado y la custodia de los explosivos- y provocó graves desperfectos, aunque el blindaje evitó desgracias personales. Los dos agentes que controlaban la operación fueron trasladados a la clínica Virgen Blanca y su estado no reviste gravedad. La explosión también rompió las lunas de otros vehículos y causó daños a los módulos que se utilizan como vestuario y comedor.

Desde diciembre

La Diputación ha paralizado las obras mientras se busca una explicación a lo ocurrido. La destrucción de los explosivos sobrantes es una práctica habitual en este tipo de obras, sometidas a un estricto protocolo de seguridad. La empresa constructora «disponía de un plan específico de voladuras además del plan general de seguridad y salud», explicó un portavoz de Osalan. En una primera inspección, el Instituto Vasco de Salud Laboral, que en su informe describe la explosión como «intempestiva», no ha detectado incumplimientos de la normativa.

Las voladuras en el túnel de Zaramillo se vienen realizando «con absoluta normalidad» desde el pasado mes de diciembre, según ha informado la Diputación. La galería, de 140 metros de longitud, ya se ha excavado en sentido Bilbao y ahora se trabaja en el avance -la parte superior- de la que se dirige a Balmaseda. «Al túnel le quedan 14 ó 15 metros», explica el director general de Obras Públicas, Carlos Estefanía. Con cada voladura se avanzan dos metros, por lo que la carga explosiva ronda los cien kilos.

Ayer se siguió el procedimiento rutinario. La Guardia Civil se encargó de trasladar la Goma 2 -por motivos de seguridad nunca se hace a una hora establecida- y el cordón detonante. La voladura «fue bien», afirma el responsable foral. Una detonación «casi inmediata» que se mide en microsegundos. Cuando los operarios quemaban los restos fuera de la galería se produjo la explosión «por razones que todavía se están investigando», añadió Estefanía.

La Diputación ha encargado un informe a la empresa adjudicataria, formada por Obras Subterráneas, Viuda de Sainz, Cantábricas y Asfaltos Uribe. Las mismas que construyeron la variante de Alonsotegi, recientemente inaugurada. Osalan concluirá su investigación «en los próximos días» y la Ertzaintza y el Juzgado de Guardia de Barakaldo instruyen el atestado, informó la Subdelegación del Gobierno.

También la Guardia Civil está haciendo indagaciones «para comprobar si todo está en regla», indicaron las mismas fuentes. Según los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno, los materiales sobrantes de la explosión fueron 20 kilos de Goma 2 y 25 metros de cable detonante. Todos los restos tienen que ser destruidos a pie de obra, tal como establece la normativa. La investigación deberá aclarar si algún residuo de los detonadores se mezcló con los explosivos antes de prenderles fuego.

 
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