Domingo, 29 de abril de 2007
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El espectáculo continúa
El Lagun Aro se contagia del ambiente de la Feria de abril para bailar al Caja San Fernando Recital vizcaíno tras el descanso en el centenario de Txus Vidorreta
El espectáculo continúa
SUPERIOR. Recker penetra a canasta ante la oposición de los defensas. / FOTOS: KAKO RANGEL
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LAGUN ARO CAJA SAN FERNANDO -
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Al ritmo de palmas bien sincronizadas, el Lagun Aro desembarcó en la Feria de abril con ganas de bulla. Llegaba a Sevilla con los deberes hechos, pero no por ello sin ganas de ir a clase. Se ajustó el traje de campero y se echó al albero como si del más fervoroso palmero se tratara. El resultado, imaginable. Ante un rival con los billetes de avión ya sacados para las vacaciones, se exhibió, se gustó y encadenó su cuarto bis consecutivo en lo que ya ha alcanzado el grado de festival. Espectáculo en estado puro. Sin alley-oops ni guirnaldas tan barrocas. Con una autoridad atroz, una demoledora defensa y una línea exterior que cuando tiene el día es más temible que una batería antiaérea.

Cuarta victoria consecutiva en una campaña a la que habrá que buscarle un marco. Récord de victorias (15) y desde ayer también de valoración ACB (117). Nada mejor para que Txus Vidorreta celebrara su centenario en la ACB, en plena cresta de la ola y con la sartén por su mango para decidir el futuro. No era el 'showtime' de los Globetrotters que a la misma hora deleitaban con sus exquisiteces al público en el Bizkaia Arena. Los visto en San Pablo, casi en familia, era la constatación de un equipo que ha acabado por entender lo que podía dar de sí. Han tenido que pasar casi treinta jornadas para que el predicamento táctico recogiera el premio a espuertas, a pares, con cuatro triunfos acompañados de música celestial. Para que la buena onda que dan los triunfos se lleve los desplantes, las malas caras, los monólogos que cíclicamente han frenado a los de La Casilla.

Ante el Caja San Fernando, casi nada salió mal. Más allá de los típicos desajustes defensivos, el Lagun Aro ganó por poderío, por estar mejor plantado en los medios y por no temblarle el pulso cuando tuvo que ofrecerle la muleta a su rival en su propio terreno. Y sin menospreciar el arte cuando se podían gastar algunas licencias, como un triple de Azofra tras pase por la espalda de Recker, o un estratosférico mate de Rancik en la captura de un rebote ofensivo. El partido ya estaba entonces finiquitado, pero no proliferaron las florituras. Fue digno de ver la motivación rojilla por defender hasta el final, por no despreciar el partido alentando minutos de basura. Aunque hubo quien se lo tomó a mal, hasta Montañez se decidió a lanzar y transformar un triple en el último ataque de cuatro segundos del duelo.

Sólo en el segundo cuarto pareció algo conectado el Caja San Fernando. La guerra de triples (3 de Recker y 2 de Azofra y Panko al descanso) era contestada con los pares de Videnov, Ignerski y Smith. Un punto de renta para los vizcaínos al descanso tras recorrer un extraño camino a golpe de tacadas. Cinco para ti, seis para mí. Y así hasta el intermedio.

Escarnio total

La visita al vestuario abrió los ojos al Lagun Aro. Ya se había sentido superior, aunque el electrónico no lo reflejara realmente. Era cuestión de paciencia e intensidad, virtudes con las que retornó al parqué. Sobre todo con dureza. La defensa vista en el tercer cuarto recordó por eficacia a la tan celebrada que sirvió para anular al Granada semanas atrás en La Casilla. Los cajistas murieron en el intento. Si penetraban, aparecía Weis y sus secuaces interiores, con ayudas convertidas en cepos para los locales. Por fuera ya no se flotaba gracilmente y los tiradores sentían el aliento en su rostro. Escarnio total. Parcial de 12-32, explicado con la imposibilidad sevillana para anotar unida a la facilidad con que el Lagun Aro corrió al contragolpe.

Una canasta de dos de Femmerling fue la única muesca aportada por los de Moncho López, al margen de los tiros libres,en el tercer cuarto. Perfecta la cobertura de los hombres de negro. Partido resuelto y minutos para todos. Salvo Weis (32'), ningún jugador del Lagun Aro estuvo más de 25 minutos en cancha. Vidorreta no lo necesitó. Otra vez encontró eco su discurso en sus huestes y nadie torció el gesto ni frunció el ceño. Todos aportaron y, visualmente, todos disfrutaron al saberse partícipes del espectáculo que continúa. Recker, seis robos; Salgado, cinco asistencias; Weis, trece rebotes. Suma y sigue. La jornada deseada.

Cuarta victoria consecutiva; sexta en siete partidos. La ACB sabe cuál es el equipo de moda. Hace dos semanas visitaba tembloroso la cancha del ViveMenorca y ahora da profundas caladas al habano de la tranquilidad. El Lagun Aro tiene cuerda, tiempo y ganas para armar un poco más de lío. Tanto como el que vivía la Feria sevillana, ajena por completo al desliz de los suyos.

 
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