Uno de los indicadores básicos que miden la temperatura del sector hipotecario es la morosidad. La subida de los tipos de interés iniciada en 2005 alentó el temor a que miles de familias, endeudadas hasta las cejas para comprar un piso, no pudieran hacer frente a los créditos. Sin embargo, el pasado año la tasa de mora se mantuvo en niveles mínimos -es más, durante los últimos cuatro meses de 2006 disminuyó para cerrar en el 0,628%- y, aunque en la primera parte de este ejercicio se ha producido un repunte, el sector lo considera absolutamente normal. En febrero llegó al 0,697%.
Las principales entidades han restado importancia a ese ligero aumento y no prevén problemas en ese terreno. El director de banca comercial del Santander, Enrique García Candelas, generó cierta alarma hace varias semanas al asegurar que su grupo había constatado «síntomas de impuntualidad» en el pago de los préstamos. El vicepresidente del Matías Rodríguez Inciarte atribuyó después esos retrasos a «cuestiones técnicas», y subrayó que en los últimos meses se ha reducido el volumen de hipotecas morosas y que ese índice está en cifras históricamente bajas. El 'número dos' del banco, Alfredo Sáenz, insistió en esa línea el pasado viernes, como han hecho el BBVA, el Popular, Banesto o el Sabadell.
La situación en Euskadi
En Euskadi, la situación es similar. El presidente de la Federación de Cajas de Ahorro Vasco-Navarras, Carlos Etxepare, desveló que en 2006 la tasa media de morosidad de las cuatro entidades que la componen -BBK, Kutxa, Vital y Caja Navarra- se redujo hasta el 0,44%. Si el indicador se centra exclusivamente en el crédito para viviendas, el porcentaje fue aún menor: el 0,37%.
Lo que sí reconoció Etxepare fue que el volumen de activos dudosos de las cajas registró un ligero repunte, aunque puntualizó que «no es significativo» y que «los índices son totalmente soportables, ya que estamos en mínimos históricos».
La idea de que la morosidad se mantiene totalmente controlada en Euskadi es compartida por otras entidades, como Caja Laboral o La Caixa. Responsables de ambas aseguran que, salvo en casos puntuales, los particulares siguen haciendo frente a sus compromisos de pago hipotecarios con total normalidad.