La hora marcada para que Miranda comenzara a adquirir cierto aire de tiempos pasados era la de las 12.30 y, pese a la inestabilidad, apreciable sobre todo por los chubascos intermitentes, la XI edición del Mercado Medieval pudo ponerse en marcha en las proximidades de la calle La Estación. Allí, en la zona peatonal de Francisco Cantera, fue la música la que advirtió a los más despistados que la jornada se presentaba diferente.
Los encargados de abrir esta actividad ya consolidada en la ciudad fueron los 'Sbandiatori', grupo encargado de sorprender y maravillar con su habilidad para cruzar en el aire los estandartes típicos de cualquier torneo.
Con su presencia se vio la primera novedad del Mercado de este año. «Aunque el espacio natural para el desarrollo de la actividad es la Parte Vieja, nos ha parecido interesante implicar al resto de la ciudad con sus actuaciones por las calles más céntricas». Así lo entendió la concejala de Turismo, Ana Isabel Varona.
Por la mañana se abrió boca y ya por la tarde fue cuando los mirandeses se sumergieron, una vez pasado el puente de Carlos III, en situaciones propias de épocas anteriores al Siglo XV. Llegados a Aquende los primeros aromas de los productos comestibles, algunos como el pan hechos en hornos de leña, llegaban ya hasta quienes se acercaban a la zona. Olores que se entremezclaban también con los de los perfumes y especias propias de la época. Repartidos unos y otros en 106 puestos.
Muchas opciones
Envueltos además en innumerables estandartes, bandedras y palios de grueso paño iban, impregnándose de las ofertas para mayores y pequeños. En el rincón infantil no faltaban carruseles accionados por la única fuerza de las pedaladas del feriante. Los pequeños también disfrutaban de modo especial en el lugar destinado a los espectáculos y la granja. Entre otras cosas porque algunos vieron por primera vez algunas ocas que campaban a sus anchas por la Plaza de España.
El tercer espacio reservado al disfrute de los visitantes se ha denominado como Zona Cristiana, unida al puesto hostelero. Algo más alejada se encuentra el lugar en el que los protagonistas son los Árabes. No falta tampoco un lugar específico para la Judería. Y, por supuesto se ha reservado un lugar para calmar el hambre y la sed de los visitantes.
Todos ellos esperan que el tiempo se mantenga y permita que la XI edición del Mercado Medieval; este año abierta a todos durante cuatro días, se convierta en el lugar de cita hasta el próximo martes.