Es uno de los pueblos más jóvenes de La Rioja. Su historia la pueden contar en primera persona los más mayores del lugar. Pero hay otras raíces que se remontan en el tiempo. Realidad, leyenda e imaginación se unen ahora sobre las tablas del escenario recreadas por vecinos de todas las edades.
Para la mayoría no es la primera vez. Ya saben lo que son los nervios previos al momento en el que el telón imaginario se levanta, la música empieza a sonar y sienten cientos de ojos clavados desde el fondo del recinto amparados por la oscuridad. También recuerdan la satisfacción del trabajo bien hecho recompensado con aplausos sinceros y emocionados.
Porque quien más, quien menos, sabe que lo que allí ocurre es el resultado de un esfuerzo colectivo. Por eso todos se suman a los acordes con los que se cierra el espectáculo, un himno que recoge el sentir de una población que en pleno siglo XX peleó para conseguir que lo que hasta entonces era una utopía, dejara de serlo. La tierra pasó a ser su tierra. Y pocas veces el posesivo ha tenido tanto valor.
Animados por el éxito del año pasado, los improvisados actores han decidido volver a escena con una nueva trama. «El primer acto es igual: un peregrino que allá por el siglo XVI relata la historia antigua de estas tierras a una familia. Pero el segundo lo hemos cambiado para que la gente encuentre un nuevo aliciente y vuelva a sorprenderse...», explica Eduardo Pascual, director, guionista y productor de este proyecto que cuenta con el apoyo incondicional del ayuntamiento de Arrúbal y de buena parte de sus habitantes. «El año pasado tuvimos un aforo de 400 personas en cada una de las tres sesiones y este año esperamos repetir el éxito», añade Pascual sin perder detalle de lo que ocurre a unos metros de distancia.
En esta ocasión el número de actores ha aumentado, y se han introducido bailes y jotas. Desde enero ensayan casi a diario y a medida que se acerca la fecha -del 11 al 13 de mayo-, los detalles empiezan a pulirse y los materiales, a ver la luz. Un grupo de mujeres de la localidad elaboran los atuendos que poco a poco comienzan a colgarse en las perchas.
Del trabajo al escenario
Los más pequeños revolotean por el recinto mientras Pascual repite una y otra con energía las órdenes a su equipo. «Aunque parezca que lo llevamos medio improvisado, es increíble porque el día de la representación todos están en su sitio y se portan como auténticos profesionales», explica elevando la voz mientras 'la cabalgata de las Valkyrias' anuncia la llegada de un mermado ejército galo. «Lo malo es que no podemos juntarnos todos hasta unos días antes del estreno. Mientras, ensayamos todo por fragmentos. Tiene mucho mérito porque la gente sale de trabajar y se viene aquí a costa de sacrificar su tiempo libre», defiende el autor.
En los próximos días comenzarán las pruebas de maquillaje y se irá completando el vestuario y los complementos que lucirán en escena los actores. Entre ellos, los fusiles que se alquilarán la víspera en un establecimiento madrileño. También se colocarán las luces y los equipos de sonido. Aunque serán las voces de los personajes las que resonarán por el recinto.
La de Félix San Pedro es ya un clásico. El narrador se enfrenta con una aparente calma a un nuevo reto. «Salgo del escenario y me coloco en una tarima casi entre el público. Sé que impondrá más porque veré a la gente, pero es cuestión de concentrarse en el papel y pensar que será de nuevo un éxito», comenta entre acto y acto.
Más actores
Los aplausos ejercieron un efecto llamada en otros vecinos que este año han decidido sumarse al proyecto. Y los hay de todas las edades. A pesar de la presión, cada ensayo se convierte en un acto social en el que aprovechan para ponerse al día de las últimas novedades, bromean, se divierten y aprenden a recitar o poner el gesto más adecuado.
«¿Más espanto, que te están apuntado con un fúsil!!... Grita más que te oigan en la última fila... No perdáis el ritmo que vais en formación....», increpa una y otra vez el director de la obra a sus pupilos.
Y ellos repiten hasta que el resultado es el esperado. Y como en todos los guiones, hay sorpresas que no se pueden desvelar para mantener la incertidumbre, -y algún que otro susto-, entre los asistentes. El toque emotivo surgirá de nuevo de las gargantas del coro que volverá a provocar un nudo en las del respetable y respetado público.