Los ensayadores químicos han elegido La Rioja para celebrar la decimosexta edición de su tradicional encuentro bianual. En total, conforman un grupo de unas sesenta personas, parejas incluidas, que, desde el jueves, recorren algunos de los municipios de la región y sus principales atractivos culturales y turísticos. Pero, ¿quiénes son estos ensayadores?
La Empresa Nacional Calvo Sotelo surgió en Puertollano (Ciudad Real) en la década de los cuarenta del siglo pasado, aunque todavía tardaría unos años más en entrar en funcionamiento. El Instituto Nacional de Industria (INI) invirtió en aquella época unos 700 millones de las antiguas pesetas (4,2 millones de euros) para levantar este complejo químico que tenía por objeto la obtención de hidrocarburos a partir de pizarra, abundante en la zona.
Esta nueva compañía estatal optó por crear una escuela de formación que nutriera sus laboratorios de personal especializado. El emplazamiento elegido fue el centro de investigación que la factoría tenía en Madrid. Superados los cuatro cursos preceptivos, aquellos jóvenes estudiantes recibían el título de Ensayadores Químicos, una credencial del Ministerio de Industria que, posteriormente, fue equiparada con la de Ayudante de Ingeniero.
Los estudiantes
Muchos de aquellos estudiantes, con el tiempo, continuaron sus estudios, consiguieron una titulación oficial y accedieron a puestos de responsabilidad en grandes empresas de los distintos sectores industriales, entre ellas, firmas petroleras como Repsol o Cepsa, eléctricas como Endesa o automovilísticas como la alemana Opel o la francesa Peugeot.
Un día de 1979, algunos de ellos se reunieron por primera vez e instauraron como tradición un encuentro bianual. Ciertas normas regulaban la celebración de estos eventos, siempre vendrían acompañados de sus parejas y tendrían lugar en ciudades en las que residiese alguno de los antiguos compañeros de estudios.
Este año se cumple la cita número dieciséis y La Rioja ha sido el destino elegido. Se trata de una pequeña excepción a la regla, ninguno reside en ella, pero sí amigos comunes, lo que, en su opinión, salva el precepto.
El jueves pasado llegaron a la capital riojana unos 29 ensayadores con sus parejas, procedentes de diversas ciudades españolas, Madrid, Puertollano, Castellón, La Coruña o Marbella. Rondan los 65 años y la mayoría están jubilados. El tiempo no ha disipado la memoria de su formación vinculada a la Empresa Estatal Calvo Sotelo, cuyas instalaciones fueron el germen del actual complejo de Repsol-YPF de Puertollano.
Tras visitar algunos municipios riojanos como Briones, Laguardia, Nájera o San Millán, el encuentro concluye hoy tras su paso por la Exposición 'La Rioja, Tierra Abierta' de Logroño. La próxima cita de los ensayadores tendrá lugar en 2009 en cualquier otra ciudad española.