Como muchos, Markel es un seguidor del Athletic y, pese a los kilómetros que le separan de Bilbao, todos los fines de semana sufre por su equipo. «Los escucho por la radio. Y me suelo levantar a eso de las tres o cuatro de la mañana si echan el partido por la televisión. Mis amigos me toman por loco, pero hay cosas que no puedes dejar», reconoce. En sus palabras se detecta un atisbo de añoranza por su tierra, que visita dos veces al año. «¿Me encantaría regresar! Y seguro que vuelvo, pero confieso que uno de mis miedos es no poder trabajar de fotógrafo allí. Aunque tengo en mente algún proyecto».
Esas carencias se suplen con los logros profesionales. La instantánea que ilustra un reportaje que ha terminado recientemente sobre el 'boom' del turismo chino le ha servido para quedar finalista en el festival de Photo España 2007, que se celebrará el mes de junio en Madrid.
«Es mi foto preferida. La saqué el verano pasado en un viaje en avión desde Xian a Qingdao». Como no había mucha gente, Markel se sentó en la parte trasera. «Me llamó la atención que todo el mundo se pusiera a leer el periódico. Y, de pronto, vino la azafata de rojo - ¿tan chino!- como una diosa a la que nadie prestó atención. Sólo duró unos segundos, y para mí representa la relación de los hombres y las mujeres en China».