Miles de personas llenan cada día la cesta de la compra en alguno de los nueve mercados municipales que permanecen abiertos en Bilbao. Con las hipotecas por las nubes y los salarios en punto muerto ahorrar es casi una utopía, así que quien más y quien menos intenta contar los céntimos. Y lo cierto es que el importe varía en función del lugar en el que se adquieran los productos. Tanto, que, tras recorrer seis de los mercados de la ciudad, EL CORREO ha comprobado que las diferencias alcanzan hasta un 82%. Pescado, pollo, ternera, fruta, verdura y huevos componen una lista en la que todos los productos tienen, según los tenderos, la misma calidad y características.
Los precios más altos se encuentran en El Ensanche, Deusto y La Ribera. El primero tiene fama de ser uno de los más caros, y el balance final lo corrobora. Los 71,79 euros que suma la cesta suponen nada menos que 32,27 euros más que adquirir los mismos productos en Otxarkoaga, la plaza más barata de la ciudad. Pese a todo, sus clientes son fieles. «¿Caro? ¿Y qué no lo es desde que llegó el euro?», comenta Pili. «Un pescado como el que tienen aquí no se encuentra en otro sitio. Yo no lo quiero más barato si no es igual de bueno», explica la mujer, que también valora «la atención» y que el mercado esté «al ladito de casa».
La decena de puestos que componen la galería sobreviven gracias a clientes tan fieles como ella. «No viene tanta gente como antes, pero está bien», confirma uno de los tenderos. En su mostrador, la merluza se cotiza a 21,34 euros. «Es de anzuelo y pescada en Santurtzi, como el txitxarro. La calidad es superior, como todos los productos que se venden en este mercado», confirma el hombre. Sus colegas de los otros cinco mercados tienen el mismo discurso y, según la Federación de Consumidores de Euskadi, no hay por qué desconfiar de su palabra.
Excelencia
«El nivel de los productos en estas instalaciones es excelente en general», asegura un portavoz de la agrupación. Entonces, ¿por qué tales diferencias? Según la federación, la explicación hay que buscarla en Mercabilbao, donde los minoristas adquieren el género. «Allí, la variedad dentro de un producto es tal que cada uno escoge lo más adecuado al tipo de cliente que acude a su puesto», detalla. Esto explicaría que «las tarifas de los mercados del centro sean superiores a las de la periferia», Santutxu y Otxarkoaga.
El caso de La Ribera es algo distinto. Allí, «la gran cantidad de puestos ofrece una amplia variedad de precios», explican los representantes de la agrupación. Efectivamente, la oferta es tremenda, pero no resulta difícil encontrar huevos de caserío, filetes de ternera, lechuga del país o merluza de anzuelo y del Cantábrico. Sobre ella, además de la obligatoria etiqueta de procedencia, el precio: 18,80. La pescadera también hace hincapié en la excelencia del producto, mientras un cliente corrobora las bondades: «Está riquísima... algo cara, pero riquísima».
Las quejas de los compradores son comunes en todos los mercados, pero los tenderos también sufren la subida. «Los precios de compra para nosotros también se han disparado. Tenemos que hacer equilibrios para buscar un margen de beneficio que cada vez es menor», advierte la responsable de una frutería en El Ensanche. La comerciante desvela que la pérdida de beneficios se ha llevado por delante a muchos de sus colegas. «Los que llevan muchos años han tenido que cerrar porque no cubrían gastos», lamenta la mujer.