La puja más alta alcanzó los 3.250 euros. Se pagaron por una vaca pirenaica y su ternera, uno de los lotes más destacados que la Diputación vendió ayer al mejor postor en la granja foral de Gorliz, que desde hace veinte años trabaja por la recuperación de ejemplares autóctonos. Los ganaderos compraron 89 de las 93 cabezas adultas de vacuno de raza pirenaica y terreña, procedentes de los programas de selección y mejora genética del centro, que actualmente dispone de un excedente de hembras reproductoras. Por ello se convocó la puja para darles salida.
Los ejemplares se pusieron a la venta en cuatro grupos diferenciados. Uno de ellos lo constituía un total de 29 bueyes -17 pirenaicos y 42 terreños-, cuatro de de los cuales no llegaron a venderse. El resto del 'stock' se despachó en su totalidad. Los machos lo hicieron por una media de 1.100 euros, y la puja más alta alcanzó los 1.975. «Las hembras son más preciadas porque ofrecen una mayor rentabilidad en su condición de reproductoras, y cuando dejan de ser fértiles se destinan para el consumo. Pueden pesar hasta 600 kilos y se aprovecha el 70% de su masa cárnica» explicó Iñaki Gaztañaga, director del servicio de Ganadería de la institución foral.
También se subastaron 7 novillas pirenaicas con un precio de salida de 1.200 euros, que se vendieron por una media de 1.300, y 10 vacas pirenaicas vacías que alcanzaron un coste medio de 1.100 euros. Pero el lote más buscado estaba formado por 24 pirenaicas con cría o preñadas, que se subastaron con una cifra de salida de 1.500 euros. Las compras alcanzaron un precio medio de 2.100.
500 visitantes
Unas 500 personas visitaron la granja foral, y un total de 58 pujadores se inscribieron en la subasta. Los ganadores tuvieron que retirar antes de las 17.00 horas los animales adquiridos. Gaztañaga valoró «muy positivamente» el resultado. «Hemos alcanzado unos precios bastante altos por las piezas y hemos dado salida casi a la totalidad del 'stock' gracias al éxito participativo». Hace dos años, se organizó una subasta similar en la feria de San Blas de Abadiño, sólo que en aquella ocasión se vendieron bueyes. Según explicó Gaztañaga, «la mayor parte de las reses ha sido comprada por ganaderos vizcaínos, lo que es algo muy satisfactorio para nosotros», ya que el objetivo de estas subastas es «poner a disposición de los ganaderos ejemplares de razas autóctonas de óptima calidad».