Miércoles, 2 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

VIZCAYA

VIZCAYA
Investigan el ADN de la vaca monchina para garantizar la pureza de la raza
Ganaderos vizcaínos apuestan en Trucíos por domesticar al pottoka para relanzar la especie
Investigan el ADN de la vaca monchina para garantizar la pureza de la raza
La feria de Trucíos reunió ayer a 2.000 personas. / Maite BARTOLOMé
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Tienen un 1,30 metros de alzada, pesan unos 300 kilos y se caracterizan por su naturaleza esquiva y su crianza semisalvaje. Son las vacas monchinas, propias de Las Encartaciones, el norte de Burgos y el este de Cantabria, exhibidas ayer en Trucíos durante el Pottoka Eguna. Allí Mariano Gómez, veterinario de la Diputación, tomó una muestra de pelo de los animales. Con ella los expertos investigarán el ADN del ganado, una prueba con la que pretenden garantizar la pureza de la especie.

Y es que esta raza bovina no tiene nada clara su supervivencia. Pedro Lana, presidente de la Asociación de pottoka y vaca monchina, censa en 308 sus ejemplares. Algunos documentos datan su existencia en 1900. «Hasta los años cincuenta se utilizaba estas reses para la lidia», señala. Ahora, los ganaderos quieren explotar su valor gastronómico. «Hay estudios que afirman que la carne más sabrosa es la de las razas no voluminosas», asegura el experto. De ello pudieron dar fe los asistentes a la feria de Trucíos, que dieron buena cuenta de un ejemplar asado junto al Ayuntamiento.

Mejor suerte corrieron las 50 vacas presentadas a concurso. José Mari Gómez Arnai, ganadero dedicados al cuidado de la raza monchina, actuó como juez del certamen. «Primero me fijo en morfología de la vaca y el color del pelaje», indicó. «Cuanto más desarrolladas tengan las características propias de la especie, mayor puntuación obtienen».

Animales de monta

El Pottoka Eguna no se olvidó del pequeño caballo que da nombre a la feria. Los casi 2.000 asistentes a la cita pudieron divertirse con el poni vasco que, por décimo año consecutivo, atrajo a vecinos de Guriezo, Carranza o del Valle de Villaverde. Su reducido tamaño y su aspecto manso abren una nueva vía a su comercialización, cuyo escaso número de ejemplares dificulta su supervivencia. Antes sólo se rentabilizaba su carne. Sin embargo, en los últimos años se ha trabajado por convertirlos en animales de monta.

Esta puede ser la suerte que corra 'Emir', uno de los ponis que ocupó ayer la plaza de toros de Trucíos. Su dueño, Dionisio Barón, lo paseaba a la espera de un comprador. «Es un buen caballo para niños que empiezan con la equitación», garantiza. Con ello se rentabiliza el animal que, una vez domesticado, puede venderse por unos mil euros, pero por cuya carne no se pagaría más de cien. Tampoco faltaron puestos artesanía y alimentación, donde la repostería y los quesos de cabra fueron los productos estrella.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS