El último gigante industrial de Barakaldo está a punto de pasar a la historia. Desde hace días, las máquinas aguardan a las puertas de Sefanitro la orden para empezar el derribo de la planta. Sólo queda el visto bueno del Ayuntamiento. Y, según anunció ayer la edil de Régimen Urbanístico, Amaya Fernández (PP), la licencia municipal llegará mañana mismo. «Los informes técnicos son positivos y la Junta de Gobierno local dará su autorización», reveló la concejal. Ya con el permiso en la mano, los trabajos podrán comenzar «la próxima semana», tal y como apuntaron fuentes cercanas a la operación.
Se trata de un proceso largo y complejo. En base a los cálculos del Consistorio, no será hasta 2008 cuando la fábrica esté completamente derruida. Entonces le tocará el turno a la descontaminación y posterior urbanización del solar, en el que se llevará a cabo la regeneración urbanística más ambiciosa de la ciudad. Este núcleo industrial del barrio de Lutxana se transformará en «cinco o seis años» en un gran área residencial con 2.000 pisos -el 35% de protección oficial-, dos torres inclinadas al borde de la ría y un canal artificial. También habrá 80.000 metros cuadrados de zonas verdes y equipamientos.
Reciclaje de material
La empresa Fertiberia, última propietaria de la factoría, se encargará de las labores de demolición. Primero deberá anular las líneas eléctricas, tuberías y demás instalaciones, para después «proceder a la retirada de la maquinaria en general», según relató Fernández. A continuación, los técnicos llevarán a cabo la desgasificación y el desmontaje del fibrocemento. Será a renglón seguido cuando las excavadoras entren en la planta para derribar sus edificios.
Tanto los materiales de metal como el hormigón acabarán en una planta de reciclaje. Los residuos tóxicos recibirán además un tratamiento especial por parte de un «gestor autorizado».