Sábado, 12 de mayo de 2007
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DEPORTES

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Peregrinación maratoniana
El portugalujo Alfredo Uría recorre el Camino de Santiago en menos de una semana a un promedio de 110 kilómetros diarios
Peregrinación maratoniana
Uria, a su llegada a Santiago.
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Alfredo Uría ha culminado su último gran reto. La ilusión por completar el Camino de Santiago en un tiempo récord ha sido el motor que ha movido las piernas del ultramaratoniano de Portugalete durante 6 días y 16 horas. Llegó a el miércoles a la plaza del Obradoiro doblado como un junco, con cinco kilos menos, pero feliz por haber logrado la gesta a sus 68 años de edad.

Cuando un problema de espalda le obligó a abandonar el intento hace dos años, después de haber cubierto la mitad del recorrido, decidió darse otra oportunidad. Acompañado por sus inseparables Manu Susvilla, encargado de la logística en coche, y Jandro Blanco, que le siguió en bicicleta, a las 23.10 horas de pasado miércoles se abrazaba con su esposa Pilar a las puertas de la Catedral de Santiago de Compostela.

«Ha sido una auténtica paliza», reconocía. Encorvado y a un ritmo muy pausado cubrió el último tramo del recorrido. Ha realizado un promedio de 110 kilómetros diarios, casi tres maratones diarios. «He llegado muy justo porque el cansancio se acumulaba, se acentuó el sueño y estaba mareado, al límite. Pero sabía que era la última etapa y que tenía que llegar».

Entre lágrimas

Alfredo Uría fue recibido el jueves por el Arzobispo de Santiago, Monseñor Julián Barrios, acompañado por el alcalde de Portugalete, Mikel Cabieces, y representantes de Conservas Cuca y Xacobeo, patrocinadores de la carrera. En presencia de todos ellos, el atleta jarrillero prometía a su esposa que «ésta ha sido la última grande de mi carrera deportiva». Entre lágrimas y con la voz temblorosa por la emoción aseguraba que «Pili ha sufrido mucho. Le ha entrado mucha pena de verme así. Se lo había prometido y la decisión está tomada». Eso sí, no dejará de calzarse las zapatillas. «Haré carreras cortas, porque no puedo dejar de correr», asegura.

En su haber tiene un sinfín de gestas, carreras de varios días, los récords mundiales de los 1.500 kilómetros y de las 1.000 millas, cosechados ambos en la Ciudad Deportiva de Barakaldo hace una década. El jueves regresó a Portugalete y en los próximos días recibirá la medalla de la villa jarrillera y el homenaje y reconocimiento de los vecinos de su pueblo.

 
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