Los eibarreses se quejan cada vez más por el ruido. Así lo constata la memoria de la Policía Municipal de Eibar en la que se advierte que el número de quejas y llamadas por este motivo ha aumentado un 40% en los dos últimos años. En 2004 se recibieron medio millar de quejas por ruidos y molestias procedentes de diversos puntos. El pasado año, 2006, la cifra de actuaciones ascendió a 823, una media de más de dos protestas diarias. Todos los meses se recibió un promedio de 68 reclamaciones de vecinos por las molestias que ocasiona el ruido de bares, sociedades, obras, empresas o verbenas, entre otros. Cada denuncia sigue su tramitación correspondiente, pero en la mayoría de los casos se queda en una queja reflejada en las estadísticas de la Guardia Urbana. Fuentes de la Policía Municipal aseguran que la tramitación administrativa resulta «tan larga que muchas veces los vecinos se cansan».
Los principales motivos de protesta son los bares y locales de reunión (sociedades o locales de jóvenes) y las obras, tanto públicas como privadas. El pasado año se recibieron 56 protestas por el ruido procedente de bares y sociedades, 50 llamadas por locales de juventud, ruido en la vía pública (36), fiestas, verbenas y comidas populares (17), ruidos procedentes de la vecindad (21) y generado por empresas, talleres o garajes (24).
En el apartado de obras se contabilizaron en 2006 aproximadamente 125 protestas. Varias de estas quejas estaban motivadas por el ruido que se hacía, sobre todo en horario nocturno, en trabajos de arreglo de las vías ferroviarias.
Los ladridos de perros también son otro motivo de numerosas quejas. El pasado año se registraron 47.
Vía pública
La comprobación del motivo de la queja es el primer paso que se da cuando se recibe una reclamación en la inspección municipal. A partir de ese momento comienza el proceso de comunicación para tratar de eliminar el origen de la molestia. Pero muchas veces el problema no se soluciona y los vecinos se ven obligados a presentar nuevas demandas.
Las mediciones de sonido en los bares durante los fines de semana se ha reducido en los últimos años, pero sí se han incrementado las quejas por el ruido del exterior del local procedente de los clientes que toman su consumición fuera del establecimiento.
Es significativo en este apartado comprobar que el número de este tipo de quejas es llamativamente inferior durante los meses más fríos del invierno -enero y febrero-. Junio, julio y septiembre, por el contrario, son las épocas en las que más reclamaciones se reciben. En estos meses el número de protestas de vecinos casi duplica al del resto de meses.