El incidente más grave de los registrados la pasada madrugada tuvo lugar en Bilbao, donde dos candidatas del PP denunciaron haber sido agredidas por un grupo de jóvenes mientras pegaban carteles electorales. El suceso, ocurrido en la plaza del Sagrado Corazón, se saldó con seis heridos -ambas afiliadas, sus guardaespaldas y dos de los presuntos atacantes- que necesitaron atención médica en los hospitales de Cruces y Basurto. «Si no es por los escoltas nos habrían linchado», aseguró a este periódico una de las agredidas, la edil popular en Sondika Nerea Alzola.
La «pesadilla», según su relato, comenzó un cuarto de hora antes de la una de la madrugada, cuando esta concejala y la candidata popular por Ermua, Virginia Arroyo, se disponían a colocar la propaganda en una pared. En ese instante, un grupo de «ocho jóvenes» apareció en el lugar y comenzó a increparlas al grito de «fachas» y «fascistas». Después intentaron quemar los carteles «con cigarrillos» y arremetieron contra ellas «a empujones». Sus escoltas se vieron obligados a intervenir y dieron inicio a una trifulca que se prolongó durante casi veinte minutos. «Fue una auténtica batalla campal. Cada vez aparecía más gente y tuvimos que huir corriendo hacia el coche para poder escapar», relató Alzola.
Los supuestos agresores, identificados por la Ertzaintza, no portaban distintivo de partido político alguno, aunque «tenían claro su objetivo». «Lo primero que nos dijeron fue que Batasuna se iba a encargar de nosotros», aseguró la concejala. «Después -prosiguió- no se cortaron a la hora de golpearnos. Nos dieron puñetazos, patadas y a mí incluso hasta me arrastraron del pelo por el suelo».
La más «afectada», sin embargo, fue su compañera Virginia Arroyo, quien recibió un codazo en la mandíbula que le provocó daños en el maxilar y la fractura de una muela.
La agresión se saldó no sólo con secuelas físicas. Provocó también «fuertes» daños psicológicos a las dos militantes populares. «Duele comprobar lo que es capaz de hacer la gente cuando no defiendes sus ideales», lamentó Alzola, quien también ha sido víctima este año de pintadas amenazantes frente a su domicilio en Bilbao. Estos hechos no alterarán la campaña electoral de la edil. «Seguiré pegando carteles y acudiendo a los mítines, con más fuerza incluso que hasta ahora».